Los jóvenes creen que en Euskadi se vive mejor pese a la carestía de la vivienda y al paro
Los jóvenes vascos están encantados con la idea de vivir en Euskadi, pero el precio de la vivienda y el paro les echa para atrás. No les quita el sueño la situación política, que califican de 'mala'.
Tampoco el interés que muestran por cuestiones como la autodeterminación, la paz e incluso la independencia resulta imán suficiente como para que se sientan atraídos por los partidos políticos. Lo que les lleva a intentar mantener su residencia en el País Vasco es la situación económica y social, que consideran 'buena'.
Quieren abrirse camino fuera del nido familiar, pero su deseo, según revelan las encuestas, choca con el coste, cada año más desorbitado, de los ladrillos (71 por ciento), una cuestión que ya ha desbancado al desempleo (59 por ciento) como la mayor preocupación del colectivo. 'Asocian los problemas a lo cotidiano, a sus dificultades para acceder a una vivienda. Me parece una lectura muy interesante, porque de alguna manera supone la constatación de que viven el conflicto vasco con más normalidad que los adultos', explica Bakarne Zuazua, responsable del Observatorio Vasco de la Juventud, que ayer presentó el informe 'Retratos de Juventud' de 2005.
El documento, el noveno financiado por la Presidencia del Gobierno vasco para conocer las opinión y las inquietudes de este colectivo, fue presentado ayer en Bilbao. Este año, el trabajo de campo se ha centrado básicamente en la recogida de datos relativos a cuestiones políticas, lo que no deja de llamar la atención cuando los jóvenes colocan la situación política del País Vasco en la cuarta posición del ránking de sus preocupaciones (27 por ciento), por detrás, también, del terrorismo y la falta de paz (53 por ciento).
La investigación sólo reserva unas páginas a los aspectos más sociales. Así, con respecto al del año anterior, se han eliminado los apartados referidos a la educación, la lengua, el deporte y el interés por la lectura. El viceconsejero de Cultura, Gurutz Larrañaga, explicó ayer en rueda de prensa que esta decisión obedece a razones operativas. El Observatorio, según dijo, desarrolla en la actualidad otros estudios en los que se abarcan toda estas cuestiones. Por eso, ha decidido que 'Retratos de juventud' profundice en asuntos 'más de actualidad' como el autogobierno y la paz en Euskadi. Al analizar los datos, Larrañaga advirtió de que las encuestas se realizaron el año pasado y que la tregua de ETA, que abrió el actual proceso de paz, fue anunciada posteriormente, la pasada primavera.
Así las cosas, tres de cada cuatro encuestados consideran que son mejores los servicios públicos que se prestan en Euskadi que los que tienen los ciudadanos del resto de España. No sólo en la sanidad, sino también en otras áreas como la educación, la seguridad ciudadana, las prestaciones sociales, las obras públicas y el transporte. Están tan satisfechos con el 'modo de vida vasco', que el 86 por ciento no dudaría en quedarse en casa si les ofrecieran idénticas condiciones de trabajo y de vida en otro lugar. Aún así, tampoco resulta desdeñable que a un 6 por ciento le de igual dónde asentarse y que otro 7 por ciento crea que estaría mejor en otra comunidad autónoma o en el extranjero.
Lo que queda claro es que la política, al menos la que protagonizan los partidos tradicionales, no va con los jóvenes. El 31 por ciento no está 'muy interesado' y otro 34 por ciento precisa que 'nada interesado'. Y cuando se les pregunta sobre su nivel de comprensión sobre estas cuestiones, sólo un 27 por ciento, uno de cada cuatro, admite entenderlas bien. Su desapego es tal, que el 64 por ciento esté convencido de que da igual votar a unas u otras siglas. A su juicio, salga quien salga, las cosas no cambiarán. Tal vez esta visión tan negativa de la política sea la que llevó a un 45 por ciento de la juventud a no votar en las últimas elecciones.
'No creo que ese desinterés por la política sea tan real', argumenta Bakarne Zuazua, 'porque, de lo contrario no se explicaría el alto grado de conocimiento que los chavales tienen de las instituciones vascas y de los 25 años de autogobierno. Sospecho que al hablar de política se refieren más a los partidos, porque su conocimiento de la situación está por encima de la media del Estado'. El estudio se basa en el análisis de 8.723 entrevistas, de las que 2.075 se realizaron a jóvenes de 15 a 29 años. El informe contiene otros datos de interés. Cuatro de cada diez encuestados dicen que no se sienten libres para hablar de política con todo el mundo, aunque los autores del trabajo prefieren hacer la lectura contraria: 'El 53 por ciento dice que sí lo es'. Se sitúan a la izquierda, están insatisfechos con el funcionamiento de la democracia y sostienen en un 79 por ciento que 'el pueblo vasco tiene derecho a decidir su futuro libre y democráticamente'.
Un 32 por ciento aboga abiertamente por la independencia, un índice que crece y que es superior que en los adultos. Los jóvenes defienden, además, la paz y han puesto sobre el tapete los temas que debería abordar una posible mesa de partidos. Son cuatro: la relación del País Vasco con el Estado, el futuro del País Vasco; el derecho de autodeterminación y las relaciones de la CAV con Navarra e Iparralde.