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El máximo mandatario autonómico se mostró convencido, después de la paralización temporal de las negociaciones, de que 'la inteligencia natural de todos hará llegar a un acuerdo', por lo que insistió en apelar a 'no interferir' en el trabajo de las comisiones encargadas de redactar el documento marco. Recordó, una vez más, que los pactos deben respetar la voluntad ciudadana y el reparto de poder que decretaron los gallegos con su voto el 27 de mayo. 'Tengo la plena convicción de que vamos a garantizar la estabilidad de los municipios y el pleno respeto a la voluntad de las urnas', declaró. 'La alianza, va bien' Indicó que por parte de su grupo no existen especiales dificultades para avanzar en el consenso; de hecho, comentó que durante el almuerzo que mantuvo con los alcaldables en Monte Pío 'los vio bien, con muchas ganas y confianza; de manera que estoy seguro de que los ayuntamientos tendrán lo que necesitan, gobernabilidad y progreso'. En su opinión, la alianza no se demorará demasiado, porque va por buen camino. 'De todos modos, lo de menos es el ritmo, lo que importa es la gente, y que los concellos se constituyan en modo, plazo y manera', argumentó, y añadió que, aún sin ver complicaciones, 'luego el mundo local tiene un alto grado de identidad singular'. De posibles contrariedades que puedan surgir en Lugo y La Coruña, donde Xosé López Orozco y Javier Losada perdieron la mayoría absoluta, respectivamente, sentenció que 'llegaremos a buen puerto, y en La Coruña mira que hay uno muy grande, así que será fácil', bromeó. Empleó la ironía, igualmente, al hablar de la oferta del presidente del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, para gobernar con el socialista Javier Losada. 'Parece que la primavera la sangre altera, y algunos del PP, por lo que veo en las fotos, se apuntan a eso del flirteo, pero las relaciones estables serán las que se van a consolidar', aseguró, en referencia a la unión PSdeG-BNG. En lo tocante a las diputaciones (el PSdeG gestionará dos de cuatro) reconoció que no tiene previsto 'hacerse cargo de la presidencia para hacerlas desaparecer' (el BNG es partidario de suprimirlas) y agregó que hoy los gobiernos provinciales tienen una función legítimamente establecida en las leyes como organismo al servicio de los ciudadanos. En consecuencia, abogó por convertirlas en 'útiles y transparentes'. Asumió que, a partir de ahí, y no desde estos entes provinciales sino desde los partidos, habrá que plantearse 'transformarlas, pero no socavándolas, sino haciendo que funcionen y sirvan bajo los criterios de nitidez y equidad'.
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