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De hecho, el anuncio del Ministerio recuerda la ecotasa que se impuso en Baleares hace unos años y, en cualquier caso, se trata de una medida que grava la actividad turística, el principal sector productivo de la Comunitat.
En concreto, propone 'la potenciación del papel de los precios como instrumento de recuperación de costes y como incentivo', entre otras medidas. Este documento, elaborado por el Grupo de Análisis Económico del Agua del Ministerio, apuesta claramente por el gravamen junto a otras políticas para conseguir un turismo compatible con el medio. Entre estas medidas, se encuentra la ordenación del territorio o la mejora de la gestión hídrica. Carlos Mario Moreno, que ha expuesto los resultados del informe en el seminario organizado por la Fundación Biodiversidad en la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), recalca que si no se aplica la tarifa turística diferenciada, el aumento del número de visitantes y su estacionalidad originará un incremento de precio de este recurso 'que tendrá que ser soportado por el resto de la población'. Más contundente aún se muestra Luis Jiménez Herrero, director del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE). 'Sin fiscalidad, no hay sostenibilidad', afirma rotundo para apoyar la aplicación de esta subida de precios. La asesora del Ministerio Josefina Maestu se muestra más conciliadora y señala que la competencia de imponer las tasas recae en las comunidades y Ayuntamientos. Carlos Mario Gómez, por su parte, resalta en la misma línea que el consumo del agua en los hoteles 'es tres veces más alto que en una residencia habitual'. Pernoctar fuera de casa, según el informe, supone gastar 500 litros por habitante, frente a los 180 habituales. De esta forma, el agua destinada a cubrir las necesidades del turismo fue de 372 hectómetros en 2006, que equivale al 11,8 por ciento del total. En la Comunitat, la cifra se sitúa en el 12,8 por ciento. El Ministerio hace también especial hincapié en el papel de las segundas residencias, cuya construcción se ha cuadriplicado en los últimos cinco años respecto a la demanda real. Para Gómez, estas viviendas, que habitualmente están en la costa, desequilibran el consumo de agua al aumentar la estacionalidad. Considera que esta característica dificulta la gestión de los recursos hídricos, disminuye la productividad y la calidad de la oferta. Moreno apuesta, así, por desestacionalizar el turismo para evitar las disparidades como que, en verano, el consumo turístico de agua representa el 23 por ciento del total, una cifra que se reduce al 6 por ciento en temporada baja. Este factor obliga, además, a las Administraciones a realizar grandes infraestructuras que sólo sirven en una época del año. Las previsiones del Ministerio apuntan a que el consumo de agua se incrementará entre 73 y 90 hectómetros cúbicos anuales hasta 2015. Este aumento no supera el 5 por ciento, por lo que puede ser asumido por el sector sin presiones. La propuesta no fue tan bien acogida por la patronal hostelera. El presidente de Confederación de Empresarios de Hostelería y Turismo de la Comunitat (Conhostur), Juan Carlos Gelabert, señaló que es una propuesta 'sobre la que se puede hablar'. Sin embargo, recordó que el sector está invirtiendo desde hace años 'en la racionalización del consumo'. Gelabert se muestra dispuesto a 'hablar de tarifas racionalizadas' en el precio del agua pero matiza que esta idea 'hay que valorarla en su justa medida'. El presidente de los hosteleros dice que los factores demográficos, la globalización, la movilidad laboral y las corrientes migratorias constituyen los factores que han de centrar el debate, antes que el turismo vacacional, ya que España 'es el país con mayor nivel de población extranjera, con medio millón de habitantes de la Unión Europea'. Concluye aclarando que el turismo no puede ser el único sector económico que soporte la llegada de residentes extranjeros.
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