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"Cuántas corrientes ideológicas, cuántos modos del pensamientos. La pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos ha sido agitada por estas olas, que van de un extremo a otro, desde el marxismo, al liberalismo, pasando por el libertinaje, al colectivismo, al individualismo radical, desde el ateísmo a un vago misticismo religioso", dijo el entonces aún cardenal elector. "Cada día nacen nuevas sectas y sucede lo que dice San Pablo sobre el engaño de los hombres, sobre la astucia para engañarles. Tener una fe clara, según el credo de la Iglesia, a veces es etiquetado como fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, dejarse llevar de un lado otro por cualquier forma de doctrina, aparece como la única manera de comportarse en la actualidad", fueron sus palabras antes de que el Cónclave se reuniera a puerta cerrada. Ratzinger se perfilaba como candidato con fuerza y los expertos habían predicho un Cónclave corto, pero no tanto. Tras dos 'fumatas negras', ayer sobre las 20:00 horas y hoy poco antes del mediodía, a las 18:50 horas de hoy la chimenea instalada sobre la Capilla Sixtina comenzó a expulsar una ambigua humareda gris. El Vaticano se había propuesto evitar la confusión sucedida con la elección de Karol Wojtyla --el humo salió gris-- anunciando, hace días, que la fumata blanca estaría acompañada del repique de campanas en San Pedro, pero la confusión fue inevitable, porque mientras la fumata parecía blanca, las campanas no sonaban, y los fieles agolpados en San Pedro comenzaron a aplaudir, aunque con cautela. Sólo unos minutos después Radio Vaticano confirmó el color blanco, y a las 18:04 comenzaron a repicar las campanas. Después, otra espera, hasta que a las 18:45 el cardenal protodiácono, el chileno Jorge Arturo Medina Estévez, anunció el nombre del elegido, con la fórmula ancestral: "Nuntio vobis gaudium magnum: Habemus papam" (Os anuncio una gran alegría: Tenemos Papa). Medina Estévez anunció que el elegido fue Ratzinger, y que el nuevo Papa será Benedicto XVI. Minutos después, el Pontífice salió al balcón de la Basílica para bendecir a la multitud con el 'Urbi et Orbis'. Los fieles le aclamaban coreando "Benedicto, Benedicto". "Queridos hermanos y hermanas, después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela que el Señor sepa trabajar con instrumentos insuficientes y me entrego a vuestras oraciones. En la alegría del Señor y con su ayuda permanente, trabajaremos y con María, su madre, que está de nuestra parte", dijo Ratzinger.
Desde antes de la muerte de Juan Pablo II el nombre de Ratzinger era ya 'papable'. Por su cercanía a Juan Pablo II y por su avanzada edad, se le consideró un candidato que aseguraría un pontificado de transición, pero que también sería capaz de continuar la línea dura de Wojtyla sobre los aspectos sociales. De Ratzinger, algunos cardenales aprecian junto a su cercanía al Papa Juan Pablo II, la importancia de su dicasterio, el de la doctrina de la fe --encargado de velar por la ortodoxia--, llevado con mano inflexible durante 24 años. Su línea continuista ha logrado vencer a los más moderados que, encabezados por el cardenal Carlo María Martini, enarbolaban como candidato al arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi. Es, además, un gran conocedor de la Curia romana y de sus mecanismos y partidario de una reforma radical en el seno de la Iglesia, como ya afirmó durante sus reflexiones del Vía Crucis de este año cuando se refirió a la "suciedad dentro de la Iglesia". La gestión interna del Vaticano es, precisamente, el punto flaco que algunos encontraron en Juan Pablo II. Con la elección de un Papa alemán --el primero desde el bávaro Víctor II (1055-1057)--, el Vaticano vuelve a mirar hacia Europa, desmintiendo a quienes apostaban por un latinoamericano --esta es la región con más católicos-- o, en cualquier caso, uno procedente del tercer mundo.
El portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, eludió hacer una valoración personal del nuevo Pontífice, pero consideró significativo que ya haya preparado un calendario de actividades para los próximos días. Benedicto XVI cenará esta noche con los cardenales que participaron en el Cónclave (114 además de él mismo) en la Casa de Santa Marta, y pasará allí la noche. Mañana a las 9:00 horas oficiará en la Capilla Sixtina, donde se ha celebrado el Cónclave, su primera misa como Papa, concelebrada con todos los cardenales electores, pero será una misa privada. El Papa oficiará su Misa Solemne, la que da inicio a su Pontificado, el próximo 24 de abril a las 10:00 horas en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
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