Vecinos y empresarios piden a los partidos políticos que dejen trabajar a la gestora
Los 100 primeros días de la comisión gestora al frente del Ayuntamiento de Marbella, tras disolverse la anterior corporación local motivada por la 'operación Malaya', arrojan más luces que sombras. Así lo piensan los representantes de los colectivos ciudadanos y empresariales, que exigen a los partidos políticos, en especial al PSOE y al PP, que den autonomía y margen de maniobra a los vocales que en su día designaron para clarificar y ordenar la gestión municipal, cumplir a pies juntillas la legalidad vigente y acabar con la corrupción instalada en el Ayuntamiento de Marbella durante los gobiernos gilistas y posgilistas
Una ardua labor, que concluirá tras las elecciones de mayo de 2007 y que para muchos empieza a tener sus primeros resultados, como el cierre a cal y canto del periódico 'La Tribuna', que sirvió de aparato propagandístico del GIL, la vuelta a la normalidad democrática y al diálogo con las instituciones públicas, la renegociación de la abultada deuda -unos 200 millones de euros- que arrastra Marbella con el Gobierno central o el cumplimiento de las resoluciones judiciales en materia urbanística.
Hace unos días la gestora realizaba su balance, en el que reclamaba más colaboración a las formaciones políticas y a los ciudadanos en la resolución de los problemas heredados, ahora le toca el turno a los vecinos, empresarios, promotores, urbanizadores y ecologistas. Así ven ellos la labor desarrollada por el nuevo órgano de gobierno local.
«La gestora de Marbella no nació libre de ataduras. Los partidos eligieron a sus representantes y están condenados a entenderse». La frase la pronuncia Javier de Luis, portavoz de Ecologistas en Acción, consciente de este experimento se fraguó entre siglas: las del PSOE, PP, IU y PA. El mensaje colectivo es claro: que los partidos políticos dejen al margen los intereses partidistas y no tutelen políticamente a los integrantes de la gestora