Jonatahn Lethem es autor consagrado de títulos de ciencia ficción
y fantasía, género considerado por muchos como menor.
Ahora, con La fortaleza de la soledad ha escalado hasta lo más
alto y se ha convertido en uno de los grandes escritores estadounidenses
con proyección internacional. Es sin duda su gran novela, que
ha tenido como precedente Huérfanos de Brooklyn, galardonada
con el Premio Nacional de la Crítica, el Premio Salon Book
y proclamada como novela del año por la revista Esquire.
Lethem nació en Brooklyn, a escasas manzanas de donde ambienta
y sitúa La fortaleza de la soledad. Allí transcurrió
su infancia y su padre, como el del protagonista de la novela, Dylan,
era pintor. El autor, adolescente, se sintió atraído
por esta bella arte aunque pronto la abandonó por la escritura.
Amante apasionado de la música así mismo, lo que se
percibe claramente en su novela, se duele de su incapacidad musical
y el misterio que para él entraña. Pero no puede escribir
ni una sola palabra sin acompañarse de un disco, especialmente
de Tom Waits.
Los personajes de La fortaleza... viven en un barrio descrito a
la perfección por Lethem, especialmente la calle Dean. Dylan
Ebdus llega al barrio, un gueto miserable, con sus padres, que pertenecen
al grupo de intelectuales que en los años setenta quisieron
rehabilitar el lugar. Dylan no tiene fácil la integración
en aquella comunidad de mayoría negra aunque traba amistad
con Mingus Rude, un chaval negro con el que dulcificará el
ambiente hostil al que ha ido a vivir. Con Mingus encontrarán
a un vagabundo que les dará un anillo con poderes propios
de los superhéroes, como es volar o una fuerza descomunal.
Los dos amigos se evadirán de la selva urbana donde viven
utilizando el anillo mágico en sus ratos libres. Lethem no
aclarará, ni falta que hace, si esos episodios son reales
o forman parte de la imaginación de los niños. En
la novela, llena de referentes a la cultura de los años 70
y 80 del pasado siglo, se plantearán las relaciones entre
negros y blancos, sus diferencias incluso para drogarse: los primeros,
crack; los segundos, heroína, y se mostrará un Nueva
York aún con bandas callejeras, extorsionadores y otros outsiders.
La fortaleza de la soledad tiene tres partes. La primera está
narrada en tercera persona y, como si de un cuento se tratara, relata
la vida del barrio, la de Dylan y y la del resto de la chiquillería,
de los que la mayor parte irán a dar con sus huesos a la
cárcel. Dylan será un triunfador. La segunda parte
es una artículo periodístico ficticio escrito por
el protagonista. En la última, éste, ya adulto, cuenta
el resto de la historia en primera persona.
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Recomendado para lectores exigentes.
La clave: Perfecto retrato de una época.
Lo mejor: Divertida, envolvente, real
como la vida misma, con su buena dosis de ficción.
Lo peor: La integración no es
fácil. |
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