Los agricultores piden rebajas fiscales para paliar los efectos de la tormenta
El sindicato agrario Unió de Pagesos (UP) ha pedido, tanto al Departamento dependiente de la Generalitat como al Ministerio de Agricultura, una rebaja fiscal en los módulos del IRPF y la exención en las cuotas de la Seguridad Social para mitigar así los daños causados por la tormenta del pasado martes, que afectó unas 3.000 hectáreas de cultivo, sobre todo en las provincias de Lleida y Tarragona.
UP, además, reclamó que los peritajes sean «adecuados» y que se valoren las pérdidas reales y los cálculos de las indemnizaciones. «En el caso de la viña y la fruta dulce es urgente un cambio en unas normas de peritaje obsoletas para que se ajusten a las normas de calidad vigentes en el mercado», apuntó el sindicato, que advirtió también que la calidad de las cosechas de los cultivos afectados por el granizo se resentirá «seriamente», imposibilitando su comercialización en algunos casos.
El temporal de lluvia y piedra que afectó a los campos de las dos provincias catalanas ha sido el más devastador de la temporada, tanto en daños como en extensión, afectando gravemente la viña, que aún no se había recuperado de la sequía. lo que ha provocado que algunas cooperativas hayan decidido avanzar la recogida de la cosecha para aprovechar al máximo la uva.
Aún así, el director de la Federación de Cooperativas Agrarias de Cataluña (FECAC), Joan Gené, avisó de que será necesario enriquecer el producto con mosto concentrado para llegar a la calidad habitual, y recordó que el sector está pasando una fuerte crisis desde hace años y que este temporal «puede ser decisivo en la continuidad de muchas explotaciones».
Además del campo, las playas se han visto muy perjudicadas por las lluvias torrenciales, provocando el mal estado del mar. Durante el día de ayer, Cruz Roja rescató a una decena de bañistas a lo largo de la costa, por la formación de corrientes y fuertes olas que dificultan volver a la orilla.
En total, el 61 por ciento de las playas del litoral lució la bandera roja, sobre todo en Barcelona y Tarragona. En Girona tan sólo se prohibió el baño en cuatro playas por la presencia de medusas.