La ORA se restableció ayer y los controladores, que no han desaparecido nunca de sus puestos, tuvieron un día de mucho ajetreo. La zona de estacionamiento en superficie con regulación horaria sorprendió en muchos casos a los conductores, acostumbrados desde el pasado mes de abril a no tener que colocar el consabido papelito en el parabrisa. Era el caso de un vecino de la calle Pintor Lorenzo Casanova, Eugenio Martínez, que desconocía que se reanudaba de nuevo el cobro y se encontró con la multa cuando iba a recoger su vehículos.
Como novedad, ahora las infracciones se consideran leves, y no graves, como cuando salió la ordenanza; pero no tener el recibo es la más importante, junto con el falseamiento del mismo, por lo que el joven se topaba con una multa de 90 euros. Sus intentos para tratar de retirar la sanción pagando tres euros en la máquina expendedora fueron infructuosos: no haber abonado previamente el estacionamiento no da derecho a esta posibilidad.
A pesar de todo, colocó bien visible en el parabrisas uno nuevo. 'Vivo ahí enfrente y este es un problema de hace mucho tiempo', lamenta el joven, que vive en una calle en la que hay zona azul y que cuando quiere aparcar en la puerta de su casa se encuentra con el problema de que lo tiene que pagar y cuenta con un tiempo máximo de dos horas para quedarse.
Varias calles más abajo, en Italia, otro hombre sacaba el ticket. Se sorprendió de haber podido aparcar el coche en la vía donde viven sus padres y que también es de pago. 'Generalmente doy dos vueltas y, si no encuentro sitio, lo acabo metiendo en el parking', explica José Luis Muñoz, quien no está de acuerdo con el hecho de que no se haya advertido de que, debido a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJCV), la ordenanza y el pago del aparcamiento y de las multas quedaban en suspenso. 'Deberían avisar. Si advierten de que hay que pagar, también deberían decir que no hay que hacerlo', razonaba el hombre. Y añadía que 'casi nunca encuentro sitio en la zona azul y cuando lo dejo me suele ocurrir que se me pasa el tiempo si tengo que hacer recados'.
Mientras, Juan Gómez afirma que la vuelta de la ORA es buena para permitir que varios vehículos ocupen la misma plaza, al obligar a hacer una rotación; aunque dice que acude a su trabajo diario en el Centro en autobús. Enterado por la prensa de la modificación de la ordenanza, no ve bien 'que el Ayuntamiento no devuelva el dinero cobrado indebidamente'.
El cumplimiento de la ORA fue irregular. Algunos coches carecían del recibo en su interior, y muchos otros lo tenían puesto e incluso los conductores ya lo habían renovado al menos una vez. Hubo quien se dio cuenta de que tenían que pagar al contemplar las multas colocadas ya en los parabrisas de los vehículos y otros que se fueron con ella puesta sin enterarse. Inmaculada González aparcó el coche y al ver una pareja de la Policía Local se puso en alerta 'y luego, cuando he visto un coche que llevaba un papelito de multa, me he dado cuenta que tenía que poner el ticket sino me cae a mí otra. Tampoco me enteré cuando no había que pagar, me lo dijo una amiga', confiesa.
Muy cerca de donde había aparcado su vehículo había otro que, además de carecer de boleto, obstaculizaba parte de la vía, al quedar parcialmente el capó fuera de la zona de aparcamiento. La grúa de la zona azul, que ayer volvía a actuar, se lo llevó. Se trata de uno de los siete vehículos que se retiraron ayer de las zonas azul y verde, según estiman fuentes de la empresa concesionaria, Estacionamientos y Servicios SA (Eysa). 'Es lo mismo que el año pasado, entre cinco y siete vehículos, a falta de tener los datos concretos', explican.
Se notó en las calles
Las mismas fuentes reconocían que ayer se notó en las calles el restablecimiento del cobro porque donde durante los últimos cinco meses era imposible encontrar un hueco, ayer sí los había. Y lo decían con conocimiento de causa. Las oficinas de Eysa se encuentran en la calle Velázquez, junto al Mercado Central, donde hasta ayer era imposible encontrar un sitio 'y yo hoy he conseguido aparcar. Es como si hubiera venido un camión esta noche y se hubiera llevado la mitad de los coches', explican.
En la calle, uno de los 18 controladores de la ORA vivía en primera persona el drama que supuso para algunos encontrarse con la multa. 'La gente dice que no sabía que hoy se volvía a cobrar, que se han ido de vacaciones y acaban de volver...', señala el trabajador. Tres horas después de que volviera a hacerse efectivo el pago de la ORA, que comienza a las nueve de la mañana, el operario admitía estar sorprendido del número de personas que sabían que había que volver a pagar, 'pero hay otras muchas que no lo saben o que se han enterado hoy'. Reconoce que su trabajo es algo desagradable, porque 'a la gente no le gusta que le toquen el bolsillo'.
El controlador explica que hay un paso previo a la sanción, pues antes de ejecutarla, coloca un aviso en el coche. Dice que hasta mediodía de ayer, en su zona, una de las trece en las que se divide la zona azul y verde, una treintena de vehículos fueron multados porque carecían de recibo, aunque algunos lo colocaron después de ver la sanción.