Los controles hacen que las multas de tráfico se disparen en la provincia
Las infracciones que más suben son no llevar el cinturón y usar el móvil Sin embargo, los excesos de velocidad bajan de modo notable. La provincia registra un espectacular incremento de las denuncias impuestas por la Guardia Civil de Tráfico en lo que va de año. En los primeros siete meses del 2006, los agentes de carretera tramitaron más de 50.000 multas, frente a las poco más de 32.400 del mismo periodo del 2005, lo que representa un aumento del 55 por ciento.
Los apartados que más han contribuido a elevar las propuestas de sanción tienen que ver con no llevar puesto el cinturón de seguridad y hablar por teléfono móvil mientras se conduce. La primera irregularidad casi se ha cuadruplicado en el 2006, al pasar de 1.982 a 5.504 multas, mientras las relacionadas con el mal uso del portátil prácticamente se han duplicado: de 1.013 se han elevado a 1.978 (hasta el 31 de julio), según consta en la estadística oficial de la Guardia Civil de Tráfico, a la que ha tenido acceso la Asociación Independiente de la Guardia Civil (Asigc).
Los aumentos de sanciones parecen estar directamente vinculados con las periódicas campañas de control efectuadas este año en la provincia y el resto del país por decisión de la Dirección General de Tráfico (DGT). Curiosamente, la velocidad, uno de los elementos que más preocupan a las autoridades, y por el que, en parte, se puso en marcha el nuevo carné por puntos, exhibe unos resultados bastante halagüeños: si entre enero y julio del 2005 las sanciones impuestas en Alicante por este motivo alcanzaron las 13.340, a lo largo del presente año ascendieron a 11.176, casi un 17 por ciento menos, pese a que ha aumentado la cifra de radares operativos.
En cuanto al uso del casco por parte de los motoristas, sorprende que todavía haya usuarios de la vía que renuncien a este elemento de seguridad obligatorio y que puede salvar muchas vidas. De las 878 multas del 2005 se ha pasado a las 1.389 de este año.
Mención aparte merece el capítulo de los controles de alcoholemia, con una importante subida en la cantidad de positivos en el 2006. Durante los primeros siete meses del pasado año 2.981 conductores fueron cogidos in fraganti cuando circulaban con una tasa de alcohol por encima del máximo permitido. Esa cifra se elevó a 3.747 en el mismo periodo de tiempo del 2006, un 25,7 por ciento más, según reflejan los datos del Subsector de Tráfico de Alicante.
Las patrullas de carretera de la Agrupación invirtieron 168.337 horas entre enero y julio, mientras que el número alcanzó 156.072 el pasado año. Los funcionarios atendieron 1.757 accidentes, unos 150 menos que en el 2006. A pesar de ello, las muertes sobre el asfalto descendieron. De 85 pasaron a 74 en esos siete meses, lo que denota la tendencia a la baja en la siniestralidad mortal en la provincia de Alicante.
Julio, un buen ejemplo
La estadística de julio, primer mes de vigencia del nuevo permiso de conducir por puntos, también deparó una significativa reducción de las denuncias por exceso de velocidad detectado por los radares. De las 1.774 de julio del 2005 se pasó a 1.242 en el mismo mes del 2006, un 30 por ciento menos.
Las muertes por accidente en la provincia bajaron un 25 por ciento en julio y agosto, primeros dos meses de vigencia del permiso de conducir por puntos, respecto del mismo periodo de tiempo del 2005, según consta en los informes del Centro de Gestión de Tráfico. En las carreteras de la Comunidad murieron 51 personas entre el 1 de julio y el 30 de agosto, mientras que en el mismo periodo del 2005 fallecieron 65, lo que supone una disminución del 22 por ciento.
Por provincias, 21 personas fallecieron en los dos últimos meses en Alicante respecto de las 28 que perdieron la vida en el mismo periodo del 2005, lo que se traduce en una reducción del 25 por ciento. El número de fallecidos en las carreteras de Castellón fue un 38 por ciento menor que el año anterior, mientras que en Valencia la disminución fue del 5 por ciento.
Los expertos aprecian en esta realidad razones para el optimismo, aunque consideran que todavía es pronto para evaluar el efecto del sistema de retirada de créditos en el panorama de la seguridad vial. Los propios conductores coinciden en señalar que lo que más les ha llamado la atención este verano en la red viaria es, quizá, que ya no existe tanta afición a pisar a fondo el acelerador. Lo cierto es que la mayoría transita prestando especial atención al indicador de la velocidad, aunque no se puede obviar que persiste un grupo de recalcitrantes. Es precisamente a este segmento al que, en palabras del jefe provincial de Tráfico, Francisco García-Caro, se pretende expulsar de la carretera.