El nuevo Chamartín que proyecta Fomento aumentará el tráfico un 640 por ciento en la zona norte
Los estudios de movilidad realizados por la Comunidad de Madrid, a través del Consorcio Regional de Transportes, para evaluar el impacto que tendría la Operación Chamartín sobre la red viaria y de transporte implican un crecimiento de los viajes existentes en la zona de 40.000 a 256.000 al día, lo que supone un 640 por ciento más. De ellos, si no se llevan a cabo nuevas infraestructuras, un 56 por ciento se realizarían en transporte público y un 44 por ciento en transporte privado, pasando el tráfico de coches de 17.853 viajes al día a 114.265.
Estas cifras, además, supondrían un cambio en la tendencia de uso del transporte público, que actualmente en la capital representa el 74 por ciento frente al transporte privado, con el consiguiente colapso de la zona si no se realizan nuevas infraestructuras, principalmente el Metro.
Para evitar esta situación, el Gobierno regional ha ejecutado una serie de obras como la construcción del intercambiador de Chamartín o la prolongación de la línea 1 para unirla con la 4. Por este motivo, la presidenta regional, Esperanza Aguirre, exige ahora que sea Fomento quien reinvierta la plusvalías que obtendrá en la Operación Chamartín (1.200 millones de euros) en infraestructuras que puedan dar servicio a esta zona. Se da la circunstancia, además, de que muchas de estas obras son competencia suya, y que están encaminadas a no colapsar la entrada norte de la capital e incluso el transporte público ya existente.
El estudio regional advierte que, si no se hacen nuevas infraestructuras, los autobuses que discurren por la A-1, por ejemplo, incrementarían su demanda en un 24 por ciento, los de la M-607 en un 13 por ciento, las líneas 1 y 10 de Metro ya existentes en un 11 por ciento, Cercanías un 20 por ciento y los autobuses que recorren el paseo de la Castellana un 24 por ciento.
Pero el Gobierno regional no se ha quedado solo en sus peticiones. El Ayuntamiento de Madrid también se ha unido a estas reivindicaciones y ha solicitado en ocasiones al Ministerio de Fomento que destine los beneficios de la operación a infraestructuras para este gran proyecto urbanístico. El objetivo es que la capital sea ejemplo europeo en el uso del transporte público, con las consecuencias medioambientales y de calidad de vida que eso supone.
Hay que tener en cuenta, para entender la sobrecarga de población que llegará a esta zona, que dicha operación supondrá la construcción de 20.000 viviendas, un gran centro comercial de más de 200.000 metros cuadrados, otro millón de metros cuadrados en uso terciario y otra serie de usos de servicio que supondrán, aproximadamente, que vivan en la zona 60.000 residentes y se creen 100.000 puestos de trabajo.
Para evitar que tales cifras supongan un problema de movilidad, el informe de la Comunidad apunta como «imprescindible» la construcción de una nueva línea de Metro que partiría desde el intercambiador de Chamartín hasta un nuevo intercambiador (estación Puerta del Norte) que conectaría con Metronorte, cuyo coste total sería de 290 millones de euros. En total, contaría con cinco estaciones y se consideraría la columna vertebral de la Operación.
Asimismo, recomienda la construcción de carriles especiales para autobuses desde San Sebastián de los Reyes hasta la zona por la A-1 y por la M-40 hasta la carretera de Colmenar. Unas actuaciones que son competencia estatal y cuyo coste, al ir parte en túnel, y el resto en superficie, se acercaría a los 350 millones de euros. Por otra parte, también se deberían «adecuar inmediatamente» los túneles existentes bajo la estación de Cercanías de Fuencarral al objeto de conseguir una razonable permeabilidad entre las distintas actuaciones urbanísticas, con un coste aproximado de 10 millones de euros.
Todas estas actuaciones -apunta el estudio- permitirían reducir un 15 por ciento los viajes en coche privado y aumentar considerablemente el transporte colectivo, hasta aproximadamente un 65 por ciento. Pero, aún así, el tráfico en superficie también podría sufrir graves problemas si no se actúa sobre el viario ya que se calcula que el tránsito de vehículos sólo privados se incrementaría un 25 por ciento en Herrera Oria, un 10 por ciento en la M-30, un 15 por ciento en la M-607, un 5 por ciento en la A-1 y un 3 por ciento en la M-40, que son algunas de las carreteras afectadas.
Por este motivo, el estudio de movilidad regional considera imprescindible el cierre norte de la M-50 y su conexión con la R1 (con un coste de 1.050 millones de euros) con el fin de distribuir el tránsito de vehículos o el nuevo nudo norte. Sin la nueva red viaria, el colapso del paseo de la Castellana, Plaza de Castilla, M-30, carretera de Colmenar y Burgos estaría asegurado, ya que en estos momentos se encuentran al límite de su capacidad.
En los últimos meses, el Ministerio de Fomento, gran promotor de esta operación y que obtendrá con su venta unas plusvalías de 1.200 millones de euros, no ha querido comprometerse a la construcción de todas estas infraestructuras, lo que podría provocar que la zona se convirtiera en una trampa de proporciones gigantescas. Hay que tener en cuenta, además, que el precio medio que una familia pagará por un piso en la zona será de más de 550.000 euros, cifra que subirá conforme pasen los años.
Hasta el momento, el Ministerio sólo destinará un 3 por ciento de su suelo a vivienda social y el resto será libre, mientras que tanto el Ayuntamiento como la Comunidad dedicarán todo su suelo a viviendas protegidas, hasta alcanzar un total de 1.500 viviendas.