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-Optimista. La situación de ahora, por muy mala que algunos digan que es, es mucho mejor que la anterior. Teníamos asesinatos, un grado de amenazas mucho mayor... No ha desaparecido del todo, pero... -El nubarrón sigue ahí. -Ahí es donde debe estar presente la prudencia. Yo tampoco me fío demasiado de esta gente. Pero en la medida en que no haya muertos... -¿Hay motivos para preocuparse? -Siempre los hay. Estos procesos son complejos y la gente tiende a verlos en blanco y negro. También se cree que son lineales y no, habrá pasos adelante y pasos hacia atrás porque los actores que habían previsto este escenario no se dan cuenta de que aparecen nuevos actores. -¿Por ejemplo? -Las bases de este proceso las han puesto el PSE y Batasuna, pero está también el PSOE, con sus intereses. Luego está el Tribunal Constitucional, ETA, la gente normal... Siempre que planteas un problema, cuando echa a andar, aparecen nuevas cuestiones no previstas. -Daba la sensación de que todo estaba hecho, pero ahora hay más dudas. Nada en política está atado. Esperaba cosas de éstas y más graves. -¿Piensa en un atentado? -Podría haberlo. Es muy difícil controlar a todo el personal. En la sociedad vasca hay una minoría que no comparte ni utiliza los mismos parámetros que la mayoría. Dentro de esa minoría hay otra minoría que apoya a ETA y, dentro de ésta, una minoría menor aún dispuesta a participar en actos violentos. Y dentro de éstos, algunos dan el paso de integrarse en ETA. Hablamos de minorías muy distintas. El proceso afecta a esa minoría que durante años se ha fabricado una realidad que no coincide con la de la sociedad. Salir de ahí, ver que la gente no piensa como ellos, les descoloca. -¿Cómo se acaba con esa situación? -Ellos saldrán de su idea en la medida en que se vayan dando cuenta de cuál es la realidad. Lo tienen que aceptar, pero cuesta tiempo. De ahí, los malos entendidos. -Parece que hay mucho 'ruido'. -La cuestión legal también distorsiona la situación. He sido siempre muy crítico con la Ley de Partidos y con la cuestión de los presos. La Ley de Partidos da cierta inseguridad a Batasuna. Se encuentran con que les es muy complicado pensar en un partido nuevo. No tienen la seguridad de que algún juez no la use contra ellos. Les resulta difícil jugar en el marco democrático. Pero es cierto que el Gobierno no les puede garantizar eso, porque está en manos de los jueces. -¿Apuesta por derogar la ley? -No sé cuál es la salida exacta. Derogarla por completo parecería que se cede demasiado. Sí que hay algunos artículos que se podrían modificar. Unos y otros se mueven en terreno resbaladizo. El PSOE porque está marcado de forma injusta por el PP, y la izquierda abertzale porque tiene encima la Ley de Partidos y a los jueces. Pero fíjate en Garzón cómo está cambiando. No hace lo mismo que meses atrás. -¿Quién genera el nerviosismo? -El nerviosismo lo generan los políticos. La sociedad lo único que percibe es que antes había muertos, funerales cada dos por tres... y ahora quiere que esto acabe de una vez. -¿Ve a los políticos a la altura? -Zapatero tiene mucha suerte porque los mayores propagandistas del PSOE son Acebes y Zaplana o incluso Rajoy, cuyo comportamiento me ha decepcionado. Este tema requiere sentarse a la mesa, discreción, sin esa agresividad tan dañina. -¿Alguno más le ha sorprendido? -Zapatero, por su valentía. Ha apostado. También el resto de partidos ha hecho lo que tenía que hacer, actuar con discreción. -¿La incertidumbre y la falta de datos es lo peor para la paz? -No. Los datos deben manejarlos muy pocas personas. Los ciudadanos lo que queremos es que solucionen el problema. Y todo esto no se arregla con datos, que generarían un mayor nerviosismo, más bulos... También nos olvidamos del mundo de Batasuna. -¿En qué sentido? -Este verano he leído a John Dickie, especialista inglés sobre la mafia, y me han sorprendido los paralelismos inquietantes que hay con ETA. Cómo dentro de una sociedad se pueden generar pequeñas sociedades. Dejando bien claro que la mafia actúa a una escala mucho mayor, sí es cierto cómo tienen sus propias normas de comportamiento, leyes internas, parámetros de funcionamiento que se transmiten de una familia a otra. Los jueces italianos supieron actuar, no ir tanto contra los pistoleros como contra el sistema de familias. Es un poco lo que intentó Garzón en su día. -La mafia sigue existiendo. -Pero la mafia ya no es lo que era. También hay otro tema: la mafia nunca se ha sentido derrotada y ETA sí. Esto la gente no se atreve a decirlo. ETA está derrotada y piensa en su derrota en el mismo momento en que dice que se va sentar con alguien a la mesa. Cuando hay dos adversarios, uno potente y otro que no lo es, aunque pueda hacer mucho daño, si éste segundo decide ir a una mesa es porque asume su derrota, porque sabe que ya no va a ir más allá de lo que ha ido. Eso no quiere decir que asumir su derrota signifique dejarlo de inmediato. Puede aún causar mucho daño. Pero es el punto básico para empezar a construir algo nuevo. -¿ETA está más derrotada ahora que en Argel? -Sí. Aquéllos de Argel eran los primeros contactos, luego vinieron los de la época de Aznar, pero ahora es muy distinto. Hay experiencias previas que sirven de mucho, al margen de otros detonantes. -¿Como cuáles? -La propia ETA ha cambiado de lenguaje. Sus comunicados van por otra línea, aunque den mil vueltas a lo que ocurre. También Batasuna ha cambiado de lenguaje. Y hay que recordar el coste tremendo que han tenido en estos últimos años. Han sido muchas las detenciones, Batasuna tiene prohibido organizarse, lo que equivale a que entra menos dinero... Al final se llega al punto de decir: 'hagamos algo porque así no vamos a ninguna parte'. -¿Cree posible que el proceso se atasque sin remedio? -Puede pasar, pero todos estamos casi convencidos de lo contrario. En estos momentos hay algunas prisas porque las elecciones están encima. Los dos protagonistas principales, ETA y Batasuna, por un lado, y el PSOE tienen cierta prisa de que esto se decante de un lado u otro. -¿El nerviosismo actual se rebajará tras las municipales? -No. Puede ser un factor, pero creo que el nerviosismo viene más de que ciertos temas de las conversaciones entre PSE y Batasuna fueron entendidos de diferente manera. Eso pasa en casi todas las cuestiones y se acentúa si tenemos en cuenta que una de las partes tiene su propio lenguaje, que ya de inicio no coincide con el del resto. -¿Qué salida ve para este atasco? -Labor de cocina. Y, por ejemplo, que Batasuna critique la kale borroka. Sería buena señal. Le cuesta hacerlo por la presión interna y por ETA. Tampoco querrán quemar sus bazas. Aunque es cierto que se ven ciertos gestos, como decir que Batasuna no ampara esos actos. Son matizaciones que me llevan a pensar que todo va por el buen camino. -¿Cómo ve a la sociedad, optimista, pesimista, harta, aburrida...? -Harta y aburrida, pero optimista. Sólo me preocupa, por su enorme injusticia, el tema de las víctimas. Están olvidadas. Es tremendo que la sociedad no sea capaz de buscar unos sistemas de reparación. Es increíble que en Getxo hayan entrado a un autobús para quemarlo, le peguen a un señor con una barra de hierro y la gente lo asuma como normal. Si a alguien le pegan con una barra de hierro en Bilbao, se arma un escándalo. -¿La sociedad está adormecida? -Como es un tema político, se asumen las cosas de forma diferente. Hemos estado durante años adormilados, no viendo lo que era evidente. Acabas asumiendo como normales cosas que vistas con un poco de frialdad son tremendas. -La kale borroka vuelve a reavivarse, se han constatado casos de extorsión. ¿Hay que detener los contactos con ETA? Nunca. Ningún Gobierno puede negar que los haya tenido. El Ejecutivo dijo que el diálogo se registraría en ausencia de violencia. Pero esa ausencia de violencia es para sentarse a la mesa a negociar, no para mantener contactos. Si bien es cierto que no sé qué es lo que va a negociar ETA. Pero la violencia sólo se puede solucionar cuando se habla y se dan muchas vueltas. -Pero la reunión con ETA va a producirse en estos días con más kale borroka que en los últimos meses. -Hubo contactos en momentos mucho peores. A esas cuestiones formales les doy una importancia menor. Lo que hay que hacer es solucionar el problema. En todos los procesos detrás de la bala ha llegado la petición de reunión. -¿La kale borroka es espontánea? -Nunca ha sido espontánea, aunque es difícil saber a qué nivel está organizada. -Batasuna lo asegura. También Batasuna dice que habla en nombre del pueblo vasco, pero sé que no habla en mi nombre. Habla por el quince por ciento de los votos, que es lo que tiene. -¿Cómo se acaba con los violentos? -Es como los sistemas para apagar y encender una bombilla. Hay dos: uno en el que pulsas el interruptor y automáticamente se enciende o se apaga. El otro, el que lo hace gradualmente, en función de una rueda. La kale borroka funciona como el segundo sistema. Ha habido presión policial, presión legal, presión económica... todo ello hará que poco a poco se apague el rescoldo. -¿Se imagina a la izquierda abertzale integrada en la democracia? -Sería necesario. Y me alegraría, entre otras cosas, porque se darían cuenta de que tienen muchos menos votos de los que se creen. -El Parlamento se reune con las víctimas. ¿Más vale tarde que nunca? -Es la asignatura pendiente de esta sociedad. Se han sentido demasiado solas mucho tiempo. -¿Deben tener voz y voto las víctimas en este proceso? -Como víctimas no, como ciudadanos que tienen opinión política o forman parte de un partido, sí. -¿Veremos algún día una sociedad reconciliada? -Sí. No sé si a más corto o largo plazo, pero será más pronto que tarde. -¿Existe realmente una fractura? -Existe, aunque más engrandecida por lo que los políticos dicen. Hay un mundo que piensa de distinta forma a la mayoría y que asume unos valores que nada tienen que ver con los de los demás. Pero esa fractura no es tan enorme. -¿Observa diferencias en cómo se ven las cosas en Euskadi respecto a Navarra e Iparralde? -En Iparralde, les parece un problema muy lejano. En Navarra habría que distinguir de Pamplona para arriba y para abajo. En zonas más cercanas a Euskadi, los navarros lo sufren como aquí. Pero es en Euskadi donde lo sufrimos más y donde ha de solucionarse. -¿Frustraría el proceso un atentado? Añadiría muchísimas dificultades. -¿Debe haber vencedores? -Siempre los hay. Vencidos son las víctimas, que están heridas o han perdido a alguien cercano. También se siente vencida ETA y Batasuna. Pero esto es algo que puedo decir yo, porque un político nunca lo hará.
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