Alcalá culpa a Morón de la contaminación del río por no ceder suelo para una balsa de residuos
El Ayuntamiento de Alcalá cargó ayer con dureza contra el Consistorio de la localidad vecina de Morón. El motivo de la disputa no es nuevo, se trata de la contaminación del río Guadaíra, que vivió la pasada semana un nuevo episodio de vertidos, en una fecha en la que hace un año se fijó el final de los vertidos.
Según fuentes del Ayuntamiento de Alcalá, Morón ni vigila los vertidos en su término, ni permite la construcción de una balsa a la que irían a parar los residuos de las empresas aceituneras. Y todo con una evidente trascendencia política pues en Alcalá gobierna el PSOE y Morón es el único Ayuntamiento de la cuenca en manos del PP.
La reciente aparición de vertidos en el río Guadaíra sigue la pauta habitual de los mismos. Llega en septiembre con la campaña de la aceituna, se aprovechan las lluvias para que el río lleve más volumen y procede de la industria de aderezo de Morón, desde donde llega al Guadaíra vía Arroyo del Cuerno.
Indignación
Sin embargo, esta vez la indignación del Ayuntamiento alcalareño ha sido mayor que en otras ocasiones.
El alcalde de Alcalá, Antonio Gutiérrez Limones, afirmó hace un año que este otoño se acabarían los vertidos al río, gracias a la puesta en marcha de la balsa de residuos de Morón y la depuradora de agua urbana de esta localidad.
No ha sido así. Y para el Consistorio alcalareño existe un único y claro culpable: el alcalde de Morón, Manuel Morilla. Los calificativos dirigidos desde Alcalá hacia el edil moronense, hablaban de «delincuente ecológico», «desaprensivo que sólo mira sus intereses electorales» o «máximo responsable de la contaminación del río». Además, le recordaban que acumula 800.000 euros en multas por no evitar los vertidos en los últimos cuatro años. El planteamiento que llevó a Alcalá a albergar la esperanza del fin de los vertidos para este otoño fue el alcanzado en un acuerdo suscrito entre la Junta, el Ayuntamiento de Morón y los empresarios de la aceituna de esta ciudad. Cada parte adquirió entonces un compromiso.
La Junta debía acelerarlos trámites legales para la construcción de una balsa de vertidos, pagar una parte de ella y reparar la depuradora de aguas urbanas de Morón, estropeada por su mal uso. Los empresarios tendrían que financiar una parte de la balsa y gestionarla. Y el Ayuntamiento de Morón debía poner el suelo para dicha balsa.
Pero a día de hoy, la balsa no ha empezado aún a construirse. No está disponible el suelo para hacerlo, lo que desde Alcalá se considera un grave incumplimiento.
La propia agrupación de Empresarios de Morón por el Desarrollo Sostenible se ha dirigido a la Junta explicando en una carta las peripecias de la balsa. Según le indican a la delegada provincial de Medio Ambiente, el Ayuntamiento ofreció para la balsa los terrenos de La Casilla Alcázar. Esta ubicación despertó los recelos primero en IU y luego en otros colectivos como SOC, CCOO y UGT. Afirmaban que se dañaba el patrimonio natural de Morón. Y todo ello, con la denuncia de una filtración interesada a IU, según denuncian los empresarios para paralizar el proyecto.
A pesar de las explicaciones de los empresarios a los grupos políticos de Morón (PP, PSOE e IU), el asunto queda paralizado.
Ante esta situación los aceituneros de Morón deciden adquirir por su cuenta y con su dinero de una parcela valorada en 360.000 para ubicar la balsa, «en la única opción encontrada». Inician los trámites legales. Obtienen el informe ambiental favorable de la consejería de Medio Ambiente para la ubicación de la balsa; la Consejería de Agricultura se compromete a otorgar una subvención, contratan con una empresa la construcción de la balsa y obtienen un préstamo para su financiación.
Paralización
Pero en julio queda todo paralizado. No llega la licencia de obras. Tampoco la licencia de movimiento de tierras, puesto que aunque el proyecto tiene los informes técnicos favorables del arquitecto municipal y la delegación de Medio Ambiente, «no procede la concesión de la misma hasta que se apruebe el proyecto de actuación actualmente en tramitación». A partir de aquí surgen más inconvenientes. Los propietarios de los terrenos colindantes se oponen a la balsa por entender que sus propiedades perderán valor. También se opone Instituciones Penitenciarias que proyecta un centro en la zona. Y parece poco probable que los propietarios permitan que las canalizaciones a la balsa pasen por sus terrenos. Con todo ello se llega a la situación actual, en la que los empresarios de Morón proponen que las empresas grandes construyan balsas en sus propiedades y las pequeñas construyan una balsa comunitaria de menor tamaño en unos terrenos que no dé problemas.