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Este es 'mi plan, y espero poderlo cumplirlo', dijo, aunque entre tanto, 'agradezco la paciencia del lector que me dice 'pero bueno, usted qué está haciendo, a ver si saca un nuevo libro'. Pues bien, 'en eso estamos', pero 'son libros complicados de hacer' y en los últimos años 'he estado un poco atrapado' en viajes de promoción del libro -traducido a 38 idiomas- y son cosas que a veces 'uno no controla tanto', manifestó. 'Ahora ya he parado el tren y estoy ya trabajando y haciendo lo que tengo que hacer', pero 'tengo una capacidad de despiste asombrosa' y para trabajar 'me tengo aislar', añadió el escritor barcelonés. El encierro en su despacho, que él llama 'su cueva', donde 'no hay nadie más' y donde evita descolgar el teléfono, no es, sin embargo, total, sino 'de lunes a viernes', pues Zafón 'no puede trabajar todos los días' y su horario ideal es nocturno, 'de once y media o doce de la noche hasta que sale el sol'. No es 'por excentricidad, es que es mi momento bueno', 'mi horario natural', afirmó este autor que a las nueve de la mañana encuentra su cerebro 'bajo mínimos' y el resto 'puramente ocupado en funciones metabólicas de respiración y parpadeo'. De su actual encierro garantizó que no terminará 'hasta que acabe', pues 'esto sólo tiene una salida, o acabo yo con la novela o la novela acaba conmigo', algo que no le asusta pues antes de 'La Sombra del viento' fue ya un exitoso autor de literatura juvenil. 'Todas son así, todos los libros son una especie de lucha contra las propias limitaciones de uno'. Escribir tiene eso, 'no colaboras con nadie, no hay nada físico que te ayude, tu estás mirando una pagina en blanco y te exprimes el cerebro y lo único que sale es lo que tu sabes hacer', consideró. Esta batalla pasa por el ordenador, y en ella el escritor se levanta, se sienta, da paseos, piensa, habla consigo mismo y 'reescribe todo millones de veces', aprieta 'todos los tornillos hasta que cree que no sabe cómo hacer que funcione mejor', pues cuando se espera que 'alguien pase una serie de horas leyendo' se tiene la responsabilidad de hacerlo 'lo mejor' posible, insistió. 'No es que el libro no puede estar mejor, es que yo no lo sé hacer mejor', y cuando 'tengo la conciencia de que si aprieto un tornillo más esto explota, ahí es donde paro', añadió. De su libro en creación adelantó que está ambientado en Barcelona, y como La Sombra del viento combina muchos géneros y tendrá también 'aspectos' de historia de amor, 'un tanto peculiar', elementos de misterio, de tragedia y de comedia. Dijo, asimismo, tener ya en la cabeza las cuatro historias del futuro cuarteto, porque 'salieron' todas a la vez y al principio se planteó 'hacer una novela gigantesca, de 2.000 páginas', pero luego pensó que así destrozaría la estructura que estaba diseñando. 'Me pareció que la manera correcta de hacerlo era escribir cuatro historias, que fueran complementarias, pero independientes entre sí', que se pudiesen leer una o dos o tres o las cuatro, y en cualquier orden, comentó. Tampoco piensa escribir las cuatro de un tirón, sino que 'cambiar de tema y dejar a Barcelona descansar un poco' y descansar él también 'un poco'.
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