El consumo de vino cae en los restaurantes de fuera de Vitoria un 30% tras el carné por puntos
Las cenas de fin de semana ya no son lo mismo de un tiempo a esta parte. Ni para los comensales, ni para los restaurantes. 'Se consume mucho menos vino, por no hablar de los licores', coinciden en resaltar los propietarios de diferentes locales, que atribuyen esta nueva realidad a la entrada en vigor del carné de conducir, que resta de cuatro a seis puntos al conductor que dé positivo en el control de alcoholemia.
Es más, algunos de los hosteleros consultados llegan, incluso, a concretar en porcentajes el descenso de ventas de botellas de vino. 'Alrededor de un 30%', señala Juan Albalejo, del Palacio de Elorriaga. También Jesús Oleaga, dueño del restaurante que lleva su nombre, asegura que las ventas de caldos han caído, pese a que su local está enclavado en el casco urbano de la capital alavesa. 'Servimos como mínimo una tercera parte menos de vino. Ahora hay mucho agua en las mesas', resalta.
Aunque la tendencia parece empezar a generalizarse, afecta de manera especial a los locales situados en las afueras de Vitoria, a los que es preciso desplazarse en coche. Tanto que 'el número de cenas de los viernes ha disminuido y, en cambio, ahora tenemos más comidas los sábados', señala el propietario de la sidrería Armentegi, en Armentia. Martín Ortega destaca que cuando se sientan a la mesa cuatro o cinco amigos 'siempre hay uno que no bebe'. Es el conductor que se cuida porque 'con sólo dos copas de vino, ya se da positivo'.
Alguno bebe sólo agua
Maitane Lamas, de la marisquería Ipar-Itsaso, en Urrunaga, da fe de este fenómeno. 'En una mesa de ocho, hay dos que beben agua'. Además, se refiere a la caída en picado del consumo de licores en la sobremesa. 'Ya no se toman copas', revela. A su juicio, son los jóvenes 'entre 30 y 35 años los más concienciados. Los que tienen más de 50 ya no cambian'.
El responsable del comedor del hotel Palacio de Elorriaga corrobora que las copas después de las comidas y las cenas 'han pasado a la historia'. Juan Albalejo no tiene dudas en atribuir a los controles de alcoholemia y al carné por puntos el descenso del consumo.
'Ya nadie pide dos botellas de vino para cuatro personas. Ahora se toman dos copitas por persona y cada vez más hay parejas que consumen botellitas de tres octavos, que vienen a ser poco más de una copa para cada uno', detalla Albalejo, quien se pregunta: '¿Y la coca? ¿Por qué no se persigue igual a los conductores que consumen estas sustancias?'