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Mientras tanto, su proverbial desparpajo con acento germano le ha valido para salir airoso de preguntas embarazosas que ponen de relevancia su poca experiencia política e igualmente escaso cuidado de las formas. Como señaló Corey Cook, profesor de Ciencias Políticas de en la Universidad de San Francisco (USF), que está especializado en California, a la gente "le cae bien" el gobernador y si lo hace bien o no, es secundario. Nacido en Austria en 1947, "Gobernator" llegó a Estados Unidos en 1968 dispuesto a comerse el mundo o, al menos, mostrarle sus bíceps. Con el tiempo, consiguió ambas cosas. El "roble austríaco" fue nombrado en cinco ocasiones "Mister Universo" y su éxito levantando barras de metal lo catapultó al cine, donde dio cuerpo a éxitos como "Conan the Barbarian" o "Predator", además de, por supuesto, la saga de "Terminator". La realidad es que Schwarzenegger hace un poco lo que le da la gana: fuma enormes puros en un estado donde hasta en las playas está prohibido fumar; conduce Hummers, un vehículo-tanque súper contaminante, mientras coloca a California a la cabeza por la lucha contra el calentamiento global, o llama "mariquitas" a los demócratas, pero asegura que las relaciones con este partido nunca fueron mejores gracias a él. Atrás quedaron las acusaciones de acoso físico y verbal contra numerosas mujeres, testimonios de rudeza y abuso sexual, que contrastan con el Schwarzenegger caballeroso que describen muchas de las actrices que han trabajado con él. Mirando hacia atrás, todo en su vida parece programado. Incluso su boda con María Shriver, sobrina del asesinado presidente John F. Kennedy, con quien tiene cuatro hijos, parece el reflejo de una de sus ambiciones, ya que le introdujo en el ambiente más parecido al de una familia real que pueda existir en este país. Schwarzenegger ha sido el gran ganador en unas elecciones en las que los republicanos, sus compañeros de partido, se han dado un gran batacazo.
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