El obispo de Palencia pide a los jóvenes 'mandar el porro a la porra'
'Manda el porro a la porra', es el sugerente título de la primera carta pastoral del obispo de Palencia, José Ignacio Munilla, en el que aclara que esta cuestión, que cada vez afecta a más jóvenes, 'es un problema moral'.
La pastoral, que ha sido enviada a través de sms y correo electrónico a buena parte de los jóvenes de la diócesis, aborda, con estilo directo y sencillo, 'el problema moral de la relación de los jóvenes con las drogas. Poco importa que sea botellón, porros, rayas, pastillas... ya te imaginas de lo que quiero hablarte'.
'No es cuestión de mirar para otro lado o de meter la cabeza debajo del ala. Aquí hay un problema muy gordo', resalta Munilla, quien recuerda que la edad de inicio en el consumo de las drogas 'es cada vez más temprana'. Para el prelado, los problemas que origina dicho consumo 'son fuertes y de muchos tipos: psiquiátricos (esquizofrenias, psicosis, depresiones...), psicológicos (desinhibición, falta de reflejos...), físicos (apetito desmedido, propensión a ataques de corazón, problemas respiratorios...), familiares, afectivos, laborales, escolares, de amistades, etc...'.
Detener la 'epidemia'
'A mí no me gustaría que un joven decidiese dejar las drogas, presionado solamente por motivos médicos, laborales, policiales o familiares', apunta el obispo, Todas estas razones, 'aun siendo importantísimas, son externas'. En su opinión, hoy en día 'no creo que nadie entre en el mundo de la drogas por 'desinformación' o por mera 'curiosidad''. Sin embargo, recalca, 'la mera información no ha sido capaz de detener esta 'epidemia''.
Tras reconocer que 'hubo un tiempo' en que la droga tenía connotaciones 'de rebeldía e insumisión', hoy 'fumarse un porro, lejos de ser un signo de rebeldía, es signo de integración y sumisión a la cultura dominante Ya tenemos la libertad, y ahora, ¿qué hacemos con ella?'.
Para el obispo de Palencia, 'la droga se impone por defecto, por falta de ideales firmes y trascendentes'. Frente a ello, Munilla propone el descubrimiento de su vocación al amor a los demás como 'clave del sentido', y en la que, 'como comprenderás, las drogas no tienen sitio'.
'Por desgracia -reconoce- las cosas no son tan sencillas. Se nos dice que hay que ser espontáneos, dejarse llevar por los propios impulsos', olvidando que 'el principal enemigo lo tenemos en nosotros mismos'. 'Personalmente, no conozco a nadie que se haya iniciado en las drogas tras una decisión madura y libre', advierte Munilla, quien asegura que 'en el mundo de las drogas, no te conduces, sino que eres arrastrado'.
'Ponerse alegres'
'Aunque nos suela humillar el reconocerlo, el entorno nos afecta bastante más de lo que suponemos. El ambiente 'nos hace', de la misma forma que nosotros hacemos el ambiente. No es prudente suponer que vayamos a estar habitualmente en medio del fuego, sin quemarnos', resalta el obispo.
El nuevo prelado recuerda que 'una de las características principales de la droga en nuestros días es su estrecha relación con la cultura del ocio'. Y añade: 'Digámoslo claramente: La felicidad no es fruto únicamente de la diversión. En realidad, si no eres feliz el miércoles, tampoco lo vas a ser el sábado por la noche. El motivo es muy sencillo: no es lo mismo 'ser alegres' que 'ponerse alegres'. La felicidad no está al alcance de una moneda ni de una sustancia química'.
Finalmente, José Ignacio Munilla invita a todos aquellos jóvenes que tienen problemas con la drogas a buscar ayuda porque, concluye 'hay muchas razones para luchar por la verdadera libertad, por una vida sin drogas. Tantas, como razones para el amor, la fe y la esperanza'.