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Manago se conmueve cuando cuenta la historia de Lisa, una adolescente que llegó al gimnasio con 118 kilos y en apenas unos meses había adelgazado quince. 'Lisa vino con el espíritu roto y una total falta de autoestima. Ahora se sorprende cuando mira su cuerpo y ve cómo ha cambiado', relató Manago a Efe. A veces la evolución es tan sutil como la de un niño que no era capaz de hacer un abdominal, pero acaba consiguiendo hacer diez, lo que él mismo interpretó como un triunfo de su fuerza de voluntad y espíritu de superación. Al igual que 'Youth Visions', en todo el país han brotado recientemente gimnasios dedicados en exclusiva a los menores, que, además, en muchas ocasiones ofrecen programas 'después de la escuela' en los que se supervisa su tarea escolar.
Las franquicias se ha hecho con una porción importante del negocio, como es el caso de JW Tumbles, una compañía con presencia en el sureste asiático y México. Estos centros son gimnasios al uso, con máquinas y ejercicios similares, pero con ciertas peculiaridades que los hacen más apropiados para el uso infantil. Por ejemplo, el tamaño de las pesas que levantan los niños suele permanecer oculto para que entre ellos no surjan competencias. En otras ocasiones, se trata de lugares más modestos, con un equipamiento 'doméstico', como denomina Bett Disorbo a las instalaciones de su gimnasio 'A Kids Gym', en Oviedo (estado de Florida). Este centro, para edades comprendidas entre los seis meses y los 16 años, abrió hace apenas un año y recibe a menores desde la mañana hasta la noche. 'Damos mucha importancia a la nutrición, impartimos charlas a los niños y les enseñamos a comer bien y variado', destaca Disorbo a Efe. Jorge Gómez, profesor de Pediatría de la Universidad de Texas en San Antonio, destacó en declaraciones a Efe que en EEUU hay más niños inscritos a deportes en sus colegios que nunca, pero no basta con esto. ' 'Los padres que meten a sus hijos en un gimnasio tienen buenas intenciones, pero a los niños hoy en día les falta el juego en la calle, en los patios, que ha desaparecido por los vídeo-juegos y la televisión', señaló Gómez. Precisamente, una de las prioridades de estos gimnasios es recuperar el espíritu de los juegos callejeros y enseñar a los pequeños a disfrutar de un ocio más físico. Manago lo ilustra con una anécdota muy elocuente: un niño aprendió a saltar a la comba en su gimnasio durante el verano y, de regreso al colegio, se convirtió en la auténtica 'estrella' entre sus compañeros por su recién adquirida habilidad. En 'Youth Visions', después de hacer los deberes, los niños hacen ejercicios de calentamiento durante diez minutos, tras lo que completan un circuito de una hora y estiran músculos otros diez minutos. Como guinda final, tiempo libre para seguir con las pesas o jugar un poco al baloncesto. Probablemente ninguno de estos niños acabe convertido en el próximo Arnold Schwarzenegger, pero a buen seguro que en su autoestima y su calidad de vida podrán notar la diferencia.
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