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"Recomendamos que los médicos no receten medicación que tenga esta propiedad bioquímica", dijo Bryan Roth, investigador de la University of North Carolina en Chapel Hill, quien no participó de los ensayos pero observó los datos y realizó un comentario en The New England Journal of Medicine, donde se publicaron los dos estudios. Michael Berelowitz, vicepresidente de Pfizer, dijo que la cabergolina tiene ventas muy modestas y que sólo está aprobada en Estados Unidos para tratar la hiperprolactinemia, una condición en la que cantidades excesivas de la hormona prolactina ingresan al torrente sanguíneo debido a tumores benignos en la glándula pituitaria. El directivo señaló que los beneficios del medicamento de Pfizer, que se vende en Europa para tratar la enfermedad de Parkinson además de la hiperprolactinemia, compensan el riesgo elevado de daño en la válvula cardíaca, el cual se señala en la etiqueta que contiene el envase del fármaco. Los miembros de Lilly no pudieron ser localizados para que efectúen comentarios sobre el tema. Este tipo de medicamentos también contienen ergotamina, que combate la migraña, y el derivado de la anfetamina conocido como "ecstasy". Roth dijo que su equipo identificó varios medicamentos con importante nivel de ventas que hasta el momento se desconocía que activaban el receptor 5-HT2b, tema analizado en una parte del estudio que aun debe ser publicada o revisada por la comunidad científica.
"Recomendamos que con cada medicamento se controle este receptor antes de administrarlo a seres humanos", dijo Roth a Reuters durante una entrevista. "Sólo cuesta unos pocos centavos por medicamento este tipo de control", agregó. El estudio británico mostró que los pacientes que tomaban pergolida eran 7,1 veces más propensas a desarrollar daño en la válvula del corazón que aquellos que realizaban otros tratamientos. Los pacientes que recibían las dosis más altas del fármaco corrían un riesgo 37 veces mayor. En tanto, la investigación indicó que los participantes tratados con cabergolina eran 4,9 veces más propensos a desarrollar la condición cardíaca. Con las dosis más altas, los pacientes registraban un riesgo 50,3 veces superior. Ambos medicamentos están disponibles en versiones genéricas. Un segundo estudio, realizado en Italia, evaluó a 245 personas de las cuales 155 tenían enfermedad de Parkinson. Entre esa población enferma, un grupo recibió pergolida, otro cabergolina y un tercero se sometió a un tratamiento alternativo contra el Parkinson. La cohorte sana de control no recibió nada. Los resultados mostraron que el 23,4 por ciento de los pacientes que tomaron pergolida y el 28,6 por ciento tratado con cabergolina sufrieron daño cardíaco, comparado con sólo el 5,6 por ciento en el grupo de control. "Esos son riesgos enormes", consideró Roth. El experto agregó que los peligros eran similares al tipo de lesión causada por fen-phen, cuyos ingredientes principales fueron retirados en 1997 y se obligó a la compañía farmacéutica Wyeth <WYE.N> a pagar más de 21.000 millones de dólares en cargos para cubrir su responsabilidad. Roth señaló que la pergolida también es usada para tratar el síndrome de las piernas agitadas, una condición en la que los pacientes sienten una sensación de incomodidad en las piernas combinado con la necesidad de moverlas.
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