Los médicos albaceteños advierten de la dificultad para diagnosticar a los enfermos de habla no hispana
El Colegio Oficial de Médicos de Albacete no se cansa de decir que faltan facultativos, sobre todo, en Atención Primaria. La carencia de sanitarios dificulta la atención a los pacientes, pero el problema se agrava más, si cabe, en el caso de los enfermos de habla no hispana, ya que requieren mayor tiempo.
Hay médicos de cabecera que llegan a ver hasta a un centenar de pacientes en una sola mañana, si parte de ellos tienen dificultades para expresarse, el diagnóstico se hace prácticamente imposible. Así lo pone de manifiesto a este diario el vicepresidente del Colegio Oficial de Médicos, José María Samaniego, quien subraya que: 'si ya es difícil preguntar a un paciente que hable castellano, ni le cuento a uno que acabe de llegar de China'.
Y es que, aunque la Consejería de Sanidad ha editado cuestionarios para que médicos y enfermos puedan entenderse en inglés, francés, ruso, búlgaro, chino, árabe, ruso y rumano, a la hora de la verdad el idioma, junto con la falta de tiempo, es una barrera entre médico y paciente.
Pero si la lengua es un problema para tratar a un enfermo inmigrante, no lo son menos las diferencias culturales. En el caso de las pacientes musulmanas, Samaniego explica que tanto el médico como las propias mujeres sufren a la hora de abordar una exploración normal. 'Tú estás viendo que la paciente lo está pasando mal porque la estás palpando y hace que trabajes cohibido'.
El caso es que una consulta normal de un médico de cabecera requiere que el facultativo entable un diálogo con el paciente, que se tendrá que desnudar y volver a vestir para que el sanitario lo ausculte y palpe. Si el enfermo es, por ejemplo, rumano -hay más de 1.000 sólo en Albacete capital- podrá ir con un acompañante que le haga las veces de traductor, pero tanto la entrevista a tres bandas como la dificultad para entender los síntomas de boca de terceros, son circunstancias que obligan a que el médico dedique un tiempo del que no dispone.
'En Villarrobledo hay compañeros que ven cien pacientes en una mañana', argumenta Samaniego para demostrar que pocos son los médicos de cabecera que pueden dedicar más de cinco minutos por paciente.
Además, los médicos de Atención Primaria tienen que estar al día en enfermedades erradicadas en España que aún están latentes en otros países, así como tienen que estar alerta ante las circunstancias familiares y sociales a las que se enfrenta el inmigrante, lo que lleva a que la depresión sea una de las patologías más frecuentes.
Si el paciente es africano, el médico de cabecera tendrá que tener en cuenta que las enfermedades infecciosas más frecuentes en este continente son, según un estudio de la Consejería de Sanidad, la tuberculosis, la hepatitis, el sida o la malaria. Eso sí, una vez concluida la integración social del inmigrante, sus problemas de salud cada vez se aproximarán más a los propios de las sociedades de acogida.