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Atocha parte con ventaja


La apuesta se hacía pública a mediados de mes: el alcalde Odón Elorza y su equipo proponía una nueva ubicación para la estación de autobuses: la parcela situada frente a la estación del Norte. Se olvidaría así la parcela de Riberas de Loiola elegida en el año 2000 tras un intenso debate que, sin embargo, no consiguió contentar a sectores implicados como comerciantes y transportistas.


La propuesta se justificó por la llegada del TAV hasta la estación del Norte, un lugar que combinará desde ese momento el servicio rápido a las grandes ciudades con el intenso tráfico de cercanías con el que ya cuenta ahora. La posibilidad de habilitar un gran aparcamiento subterráneo de unas quinientas plazas es otra de las bazas, además de la cuantía del proyecto que se estima en dieciocho millones de euros frente a los cincuenta confirmados de la estación de Riberas. Para una conexión rápida con EuskoTren, en la plaza Easo se habla de un bus lanzadera. Las obras, son cálculos del concejal de Tráfico, Ernesto Gasco, podrían comenzar en un plazo relativamente breve 'frente a las complicaciones técnicas planteadas en Riberas'.

La oposición municipal y la propia Diputación consideran que esta propuesta es una improvisación. Elorza defiende su propuesta que la ingeniería LKS ha ratificado como viable y cree que tanto la explotación del parking como el interés de las empresas del transporte aportan solidez a la idea. Porque el alcalde insiste en que se trata de una propuesta que será necesario desarrollar.

Esta misma semana ha mantenido una reunión con Adif, la empresa que gestiona el tráfico ferroviario y que debe autorizar la ocupación de parte de los terrenos que precisaría la nueva infraestructura. Nada se ha desvelado de este primer encuentro, la representación municipal considera que fue positiva y la comparecencia de Elorza en el Pleno del próximo martes aclarará algunos aspectos.

En esta comparecencia, además, se hará público un calendario más o menos aproximado sobre cómo se va a presentar la iniciativa, 'que solo es de momento una propuesta', ante agentes políticos y sociales.

Entre ellos está la Diputación de Gipuzkoa, que no tiene que autorizar el proyecto pero de la que sí se espera financiación y que, de momento, se ha negado a debatir la posibilidad de que Atocha sustituya a Riberas. En los pasillos consistoriales se recuerda, sin embargo, que en el año 2000, la entidad foral ya dijo que no aportaría ninguna cantidad para la estación de autobuses si ésta se ubicaba en Riberas de Loiola.

Y es que la Diputación, como otros sectores, apostaba por la centralidad de la infraestructura que se ha convertido en la gran asignatura pendiente de la ciudad.

El primer gran debate fue encontrar el lugar más adecuado. El subsuelo del parque de Amara, el inicio de la avenida de Madrid, en subterráneo o en superficie, Pío XII en el subsuelo y Riberas fueron analizados, informados por los técnicos, traidos y llevados por los políticos.

El parque se descartó casi inmediatamente porque suponía destrozar la zona. No faltaron movimientos vecinales y tanto Pío XII como las opciones de la avenida de Madrid fueron descartadas porque no reunían la condición de intermodalidad, es decir, no estaban situadas junto a una estación de tren, aunque sí bien comunicadas a través de los autobuses urbanos. Un dato hacía que esta consideración no fuera tomada demasiado en cuenta: el 66% de los usuarios de la eterna estación provisional de Pío XII no eran residentes en Donostia, aunque el 64% llegaba a pie o en las líneas de la CTSS.

Riberas se perfilaba como candidata, máxime cuando Renfe proyectaba un apeadero de sus líneas y EuskoTren otro, de más difícil comunicación con las dársenas de autobuses, para su línea de Topo. Acuerdo político final en el 2000 y encargo de proyecto básico que dibujó un gran edificio con una cubierta significativa cuyo coste hizo estremecerse a las instituciones.

¿Qué ha ocurrido desde entonces? ¿Por qué nunca se puso la primera piedra en esa parcela de Riberas de Loiola? El propio alcalde reconoce que hubo problemas económicos y técnicos. Y que la obra era complicada.

'Una infraestructura como esta no es colocar unos andenes sin más. Tiene afecciones al tráfico, es necesario habilitar un espacio para los vehículos privados, para los taxis, había que contar con pasos para líneas urbanas de nueva creación... Y la Diputación no quería aportar dinero', asegura Elorza.

La última reunión entre responsables de ambas instituciones, según el alcalde, se celebró el pasado verano. 'Y nos dijeron que tenían asignados 1,8 millones para un proyecto que ya ascendía a los 50. Las cosas se fueron complicando'.

Había más problemas, según confirma el concejal de Tráfico, Ernesto Gasco, que habla de la dificultad de poner de acuerdo a las distintas instituciones implicadas. Elorza explica que había que conjugar la estación de autobuses con una pieza de Renfe en una relación de dependencia entre ambas infraestructuras. 'Se ha llegado a hablar también de que les quedaba un espacio pequeño, que los andenes iba a ser estrechos, que tenían problemas de definición técnica'. Gasco recuerda también algunos informes negativos y sobre todo la reticencia de los transportistas a entrar en una gestión mixta o directa.

'Vamos a encargar nuevos estudios de tráfico, pero, en principio, Atocha no plantea problemas para saturar la ciudad'. Según los cálculos de Gasco, a la hora llegan a Pío XII 16 o 17 autobuses, un número que, en principio, disminuirá con la puesta en marcha del TAV. De momento, la cantidad de viajeros que utiliza el autobús de línea ha disminuido en un 28% en los últimos cinco años.

Los autobuses entrarían por la autovía del Urumea, por Riberas 'y los menos por Carlos I'. Algunos entrarían por el propio puente de la Estación. La salida se fija por el paseo de García Lorca, la trasera de Aldunaene, (el solar que han dejado libre Koipe y Bodegas y Bebidas), para salir por la autovía del Urumea. 'El estudio de tráfico se va a hacer porque hay que tener en cuenta que va a haber cambios importantes en la zona, desde la construcción de los nuevos puentes a la autovía del Urumea. O a la remodelación de Carlos I'. La falta de intermodalidad de Atocha frente a Riberas es la crítica del PNV. Que Elorza niega. 'La importancia del TAV va a ser fundamental para la ciudad, tanto en la comunicación con Madrid o Barcelona como con el resto de las ciudades vascas. El proyecto es más viable, más barato y más céntrica'

Terra Actualidad - VMT

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