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-Tampoco es que toda la gente que no tiene sitio donde dormir duerme en estos sitios, pero sí, últimamente se está poniendo de moda. Ellos no eligen dormir en la calle. Muchos están en tal situación de deterioro que no pueden pedirnos ayuda, ni a nosotros ni a otras Ongs o instituciones. - Cuando acuden a su oficina a pedir ayuda ¿cuáles son los aspectos a valorar para prestarles ayuda? -Hombre principalmente, la gente que viene a buscarnos, lo hacen por carencia de medios económicos, pero también se ven obligados a vivir en la calle por problemas mucho mayores de adicciones y demás. Nosotros les ofrecemos toda la ayuda posible. Les enseñamos un mínimo de reglas: ducharse si quieren acceder a los turnos de comedor, marcar un horario de entrada para dormir, aunque ahí levantamos un poco la mano...Pero sobre todo damos nuestra labor por concluida cuando hemos conseguido que esa persona deje el estado de deterioro en el que vino. - ¿Se limitan a dar comida y cobijo por las noches? -Ni mucho menos. Nuestro trabajo va más allá. Tenemos programas formativos, les asesoramos cuando buscan trabajo, hacemos acompañamientos cuando es necesario y otras muchas cosas. Por eso cuando vemos que nuestro trabajo tiene recompensa nos enorgullece. -¿Son los horarios un impedimento para que la gente acuda a los albergues? -Generalmente levantamos un poco la mano con los horarios. Ése no suele ser el problema.
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