El consumo de fármacos contra la ansiedad y la depresión se dispara entre los jóvenes de 18 a 30 años
El número de jóvenes, de entre 18 y 30 años de edad, que consume medicamentos para combatir la ansiedad, la depresión o los trastornos del sueño se ha disparado, según se desprende de una investigación realizada por la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia.
Lucrecia Moreno, una de las directoras del estudio, confirmó a LAS PROVINCIAS que los resultados del estudio desvelan que los jóvenes que consumen este tipo de medicamentos son 'más de lo que señalan las encuestas nacionales de salud'.
La investigación lleva por título Atención Farmacéutica en pacientes jóvenes que consumen ansiolíticos, hipnóticos y antidepresivos y la ha realizado Sonia Antich bajo la dirección de los doctores Lucrecia Moreno Royo y Vicente Rodilla, titulares del Departamento de Fisiología, Farmacología y Toxicología de la Universidad CEU Cardenal Herrera.
El trabajo científico pone de manifiesto 'la necesidad de una mayor atención farmacéutica a jóvenes que consumen psicofármacos', ya que hasta el momento ``no se les ha prestado la misma atención que a los ancianos, por ser un grupo de edad supuestamente menos medicado y con menos enfermedades', según la institución académica. Ante los datos obtenidos en el estudio, se ha comprobado que la población joven de entre 18 y 30 años con depresión acude más al psiquiatra y es principalmente este facultativo quien les prescribe el tratamiento.
Asimismo se ha detectado que la duración de los tratamientos para la depresión en los hombres y mujeres con edad inferior a 30 años encuestados es, según Antich, 'en muchos casos inferior a lo recomendado' y sin embargo, en los casos de trastornos del sueño y de la ansiedad 'la duración es, también, en muchos casos, superior a la recomendada por el mismo médico'.
Antich apuntó que ello 'puede deberse a posibles casos de abuso o dependencia por parte de los pacientes tratados por ansiedad o insomnio'. Por otro lado, indicó que 'las actitudes de abuso o dependencia parecen ser habituales en este tipo de tratamientos que, además, pueden generar tolerancia a estas sustancias y, en consecuencia, a largo plazo provoca la ineficacia del medicamento en cuestión'.
El estudio también analiza la automedicación, que se ``apunta como una práctica habitual', según los datos recogidos, y que las posibles causas definidas pueden ser 'la falta de efectos inmediatos de los antidepresivos frente al efecto rápido con los fármacos para el insomnio y la existencia de numerosas especialidades farmacéuticas publicitarias, con esta indicación'.
La doctora Lucrecia Moreno añadió a estos comentarios que el aumento del consumo de estos medicamentos entre la población joven puede deberse a una situación de ``hiperprotección¿¿. Añadió que es ``posible que ahora los jóvenes estén más protegidos de lo que estábamos¿¿.
Explicó esta observación señalando que en ocasiones ``la ansiedad es reactiva y no hay necesidad de medicamento¿¿. Puso como ejemplo la situación de ``cuando se tiene que presentar un trabajo y se sufre ansiedad. Cuando lo haya presentado la ansiedad desaparecerá¿¿.