El derribo de las viviendas de la carretera de Santander pone fin a los poblados marginales en la ciudad
La década de los noventa supuso el principio del fin para los poblados marginales de la ciudad de Palencia, con la erradicación de guetos como los de la Campanera o Carrechiquilla, en un proceso de eliminación de focos chabolistas que se ha acelerado en los más de seis años transcurridos desde la entrada del nuevo siglo con la desaparición de asentamientos como los del Cementerio, Laguna Salsa o Tarazona, y que concluyó ayer con el derribo del último foco, las casas de la carretera de Santander que antiguamente sirvieron como vivienda para los empleados de una fábrica de cerámica.
A las 8.30 horas, los operarios de la empresa adjudicataria de la demolición, Contenedores Castro, comenzaban las labores de derribo de un insalubre inmueble que fue adquirido por el Ayuntamiento durante el mandato del alcalde popular Marcelo de Manuel (1996-1999) para realojar a familias de etnia gitana que se encontraban en una situación de marginalidad.
En aquel momento se trasladó hasta ese edificio de forma provisional a doce familias que, según fueron realojadas en otras zonas, dejaron su hogar a otras, hasta que hace una semana el inmueble quedó vacío. Una excavadora borró ayer toda prueba de que hubiera existido allí un poblado marginal, con la pala hundiendo hacia dentro los muros de carga, dejando a su paso únicamente polvareda.
Había satisfacción en el rostro de Natalio Hernández, mediador gitano que trabaja para el Ayuntamiento de Palencia y que ayer calificaba de «bendición» el derribo de las casas de la carretera de Santander. «Ya era hora de que se acabase con los asentamientos marginales en la ciudad, Palencia es ahora de las pocas capitales en la que ya no existen ni guetos ni chabolismo», comentaba Hernández, en la línea de las palabras utilizadas por la concejal de Bienestar Social, Marisa Martín, para hacer hincapié en el logro de la erradicación total de los poblados marginales.
«Desde el año 2000 se ha realojado a 123 familias, y en este proceso de realojo se ha logrado la eliminación definitiva de los asentamientos chabolistas sin conatos de otros nuevos y sin tener que trasladarlos fuera de Palencia», señaló Martín, quien insistió en cómo se ha inculcado el valor de la vivienda en las familias realojadas. «El Ayuntamiento les ha ayudado, pero ellos tienen que hacer frente a la letra del banco», apuntó.