Vivir siempre al lado de la vía, pertenecer a una saga de ferroviarios y trabajar veintidós años como interventor de Renfe no permiten otra cosa que ser amigo del ferrocarril. Con un grupo de amigos, Pedro Villate creó en 1995 la Asociación Venteña de Amigos del Ferrocarril -con sede al lado del edificio principal de Renfe en Venta de Baños- y ahora ha accedido a presidirla. Tiene 120 socios, el 40% de ellos de otras provincias de España, y todos comparten esa afición romántica por los trenes. La estrella es La Verraco, una locomotora de vapor de 1891 -que hacía el recorrido Almansa-Tarragona-Valencia-, con la que ya han programado nuevos viajes turísticos para el próximo verano. La asociación no para, sigue recopilando objetos y material -'arqueología industrial ferroviaria', como definen a los tractores de maniobras y otras máquinas en desuso- para otras actividades con las que contagiar su pasión por los trenes. También esperan con ansia la apertura del Museo del Ferrocarril que se construye en la antigua Briquetera.
-La culpa de todo la podría tener un Ibertren que le trajeron los Reyes¿
-Sí, pero en mi caso ha sido pertenecer a una familia de ferroviarios y vivir al lado de la vía. Es una profesión que la sientes como algo tuyo; dicen muchos ferroviarios que en vez de sangre nos corren trenes por las venas.
-En la era de la alta velocidad, ¿qué sentido tiene poner en marcha una locomotora de vapor?
-La Verraco es nuestra estrella. Es como una criatura que hicimos después de haber estado despiezada. Es una máquina de 1891 que se retiró en 1966 y que ahora emociona cuando la ves echando humo. Es una forma de disfrutar no solo del viaje, sino de sus prolegómenos. Desde antes de la salida del tren congrega a todos los viajeros, y luego el viaje, a 40 kilómetros por hora, es muy placentero. La ofrecemos a empresas, entidades, aficionados, y a todos quienes quieran disfrutar con ella.
-¿El tren sigue siendo un factor de desarrollo o ha perdido importancia desde que han proliferado otros medios de transporte?
-Europa ha apostado por el ferrocarril, es un transporte que va a tener mucha importancia, y además es el medio más ecológico. También se está viendo cómo muchas ciudades están recuperando el tranvía.
-¿No entenderá el soterramiento, cuyos defensores parece que no quieren ver el tren ni en pintura?
-Te gusta ver el tren, verlo correr, no hundirlo. El tren nunca molesta estéticamente, pero no quiero que esto se traduzca en que la Asociación Venteña de Amigos del Ferrocarril está en contra del soterramiento. Nos gusta el tren más convencional, pero tampoco estamos en contra del progreso.