Un español, riojano por más señas, Eduardo Martínez Somalo, tiene el cometido de levantar acta de la defunción del Papa, comunicarla al cardenal Vicario para la Urbe y sellar las habitaciones privadas del Sumo Pontífice. Son sus atribuciones como cardenal Camarlengo, además de dirigir los asuntos ordinarios de la Santa Sede asistido por otros tres cardenales, hasta la elección de nuevo Papa.
Esta última corresponde al Colegio Cardenalicio, reunido en cónclave bajo escrupuloso secreto bajo una fórmula que incluye juramento, obligación y promesa ante los Evangelios de no desvelar nada que tenga que ver con la elección del Romano Pontífice.
Fernando Gª Romanillos