Juez y Policía cierran el caso de la cubierta de la Davis sin aclarar qué pasó con ella
Se cumple en estos días un año de que saltara a la luz el escándalo de la pérdida de la estructura metálica que se colocó en el estadio de La Cartuja para albergar la final de la Copa Davis de tenis del año 2004, la tristemente famosa 'cubierta de la Davis'. En estos doce meses han sido destacables tanto el cruce de acusaciones entre políticos -algo más que previsible- como los regates del máximo responsable del Instituto Municipal de Deportes (IMD), el delegado Francisco Manuel Silva (IU), para no dar las oportunas explicaciones de lo sucedido, hechos que permanecen ensombrecidos por diversos puntos oscuros y sobre los que el joven edil siempre ha colocado cortinas de humo. Tuvo que dar una vez explicaciones en un pleno municipal, pero allí se encargó de criticar a la oposición acusando de promover una campaña contra su persona.
La Policía acabó cerrando la investigación y presentando todas las pruebas y testimonios al juzgado, que archivó el caso después de concluir que todo el material que falta ha terminado fundiéndose tras venderse en chatarrerías y sin encontrar un responsable claro. La cronología de los acontecimientos arranca, no osbtante, meses antes de que se iniciara el vodevil de la desaparición de la estructura espacial de barras y esferas de acero, de 105 toneladas de peso y cuyo coste fue de 1,3 millones de euros.
El torneo tenístico, en el que España superó a Estados Unidos logrando la Ensaladera, se celebró en el puente de la Constitución y la Inmaculada de 2004. La estructura fue comprada por Ayuntamiento, Diputación y Junta de Andalucía a la empresa guipuzcoana Lanik, que, a su vez, subcontrató al Grupo Prasur, de Utrera -una habitual subcontratada por la compañía vasca en el sur del país- para el montaje de la instalación. El IMD firmó después, el 31 de enero de 2005, otro contrato con Lanik que incluía el desmontaje de la estructura y su almacenamiento en el mismo estadio de La Cartuja, pero no su traslado a otro lugar. Firmaron Silva, por el Ayuntamiento, y José Luis Azkue Arrastoa, por Lanik, y el precio oficial abonado por el desmontaje y almacenamiento de los hierros fue de 196.700 euros sin incluir el IVA. Se englobaba el desmontaje del panel de la cubierta, de la malla espacial, correas y torres y el 'clasificado y embalaje del material quedando a su disposición en el interior del estadio'. Nada más.
Lanik subcontrató de nuevo en el proceso inverso a la utrerana Prasur, que desmontó y almacenó en palés dentro del recinto cartujano en febrero. Pero ahí comenzaron las sombras. Sobre la marcha, el IMD decidió que podrían reutilizarse los componentes de la cubierta y compró los dos tercios que eran propiedad de Diputación y Junta de Andalucía, haciéndose con la estructura entera. Entonces se solicitó a Prasur de manera verbal, como una especie de favor, que trasladara todo el material al solar de Sevilla Este donde finalmente fue almacenado por indicación del jefe de Obras y Proyectos, José Luis Pardillos, ya que en ese terreno iba a levantarse uno de los dos pabellones -proyectados por Pardillos- con los que se pretendía reutilizar la estructura. Esa reutilización de la cubierta fue usada durante meses por Silva y su equipo como un hito motivo de orgullo para el Ayuntamiento.
La reutilización de los hierros modificó la idea inicial y, sorprendentemente, IMD y Prasur llegaron a ese acuerdo verbal sobre la marcha para que se trasladaran las toneladas de acero al solar junto a Fibes sin que se firmara documento o contrato alguno pese a tratarse de la Administración. Ni siquiera existe un albarán de entrega, de traslado o de recogida. Sencillamente, el material, teóricamente al completo, se llevó a Sevilla Este en camiones. El delegado en Andalucía de Lanik, Manuel del Toro, quedó enterado del asunto. Para rizar el rizo, el terreno estaba cedido por el Ayuntamiento para la construcción de una piscina al Club Natación Sevilla, que hacía uso del suelo a su antojo hasta que hace unos meses el Consistorio recuperó la titularidad de ese solar al incumplir la entidad deportiva sus compromisos en lo que a instalaciones se refiere.
En este punto, surge una pregunta: ¿Por qué el departamento de Logística del IMD, encargado de todo lo relativo al transporte de elementos, decide todo eso sin que se firme papel alguno? ¿Por qué después nadie ha hecho alusión a ese departamento, clave en el proceso? En el traslado, de hecho, se perdieron ya algunas piezas, deformadas por las propias circunstancias de la carga y el transporte. El caso es que se dejó el valioso material en la parcela vallada, pero sin vigilancia, al aire libre y, por si esto fuera poco, sin un seguro ante posibles robos o desperfectos. En algunos frentes se ha cuestionado incluso si en el solar se almacenó la estructura al completo o si, por el contrario, no llegó todo allí. La Policía, de hecho, ha investigado esta pista y la participación de
El 9 de marzo se aprobaron los pliegos en el Consejo de Gobierno del IMD para la contratación de las obras de construcción del primero de los dos pabellones que iban a hacerse con el material aprovechado, el del Polígono Sur (en la avenida de La Paz). En el expediente se detalló la reutilización de la cubierta. Los materiales permanecían en el solar, cuyo vallado fue forzado en varias ocasiones y donde se produjeron pequeños hurtos. La estructura se fue deteriorando y perdiendo tal y como ha reconocido el propio Ayuntamiento. Pese a ello, no se firmó un seguro.
El 21 de abril de 2006, el PP denunció en una rueda de prensa la desaparición de la cubierta almacenada en Sevilla Este. La polvareda mediática fue tremenda e inmediata. El recuento oficial demostró que sólo quedaban un tercio del total de barras (818 de 2.522), 2.100 metros cuadrados de los 3.250 de paneles 'tipo sandwich' y una sola de las 618 esferas. Una. Ni una más. Con esa cantidad exigua resultaba imposible reutilizar nada. Silva, acosado, calló varios días y luego criticó a los populares por trasladar la información a los periodistas antes que a la Policía. Mintió, además, asegurando que se había perdido 'un pequeño porcentaje del material', haciendo días después lo propio al decir que se había 'detenido a dos personas' por el tema y 'recuperado gran parte del material'. Estas afirmaciones, falsas -aún no se había detenido a nadie-, crearon un enorme malestar en la Policía pues frustraban parte de su trabajo. El 22 de abril, dos días antes de su comparecencia, el delegado había destituido a José Luis Pardillos culpándolo de la pérdida. El alcalde, tras afirmar que se subía 'por las paredes', pidió dos cabezas, pero la cosa se quedó sólo en una.
El 25 de abril la Policía halló piezas en cuatro almacenes de la provincia: la mayoría en la chatarrería La Estrella de Padre Pío, y el resto, en Utrera, Lebrija y pueblos del Aljarafe. Es cuando se descubrió que el chatarrero de Padre Pío desalojó, mediante compra, parte del material del solar con el consentimiento del Club Natación Sevilla. Esta entidad deportiva aseguró después que desconocía por completo, dada la 'falta de información del IMD', que se tratara de la cubierta de la Davis. El 4 de mayo, el PA hizo público un informe del funcionario cesado, del 18 de abril, firmado por el vicegerente del IMD y en el que se describía que desde el 22 de marzo faltaban barras y esferas tras una visita realizada por personal de Deportes al solar. Con dicho informe quedaba en evidencia la posición de Silva, que en teoría tenía que haber sabido desde un mes antes de que saltara la noticia que la cubierta se había esfumado. El delegado se defendió alegando que ese documento no se leyó pese a la firma, ya que 'llegan muchos así a la Gerencia' y en el membrete 'no se avisaba de la importancia de los hechos'.
En todo lo relacionado con el almacenaje, transporte y custodia de la estructura metálica, los responsables fueron, además del propio delegado de Deportes, tanto el gerente del IMD, José Manuel García, como el vicegerente, José Ramírez, así como el jefe de Logística, Miguel Garrido. A ninguno les exigió Silva responsabilidad alguna tras estallar el escándalo. Se da la circunstancia de que el primero es el coordinador local de IU, formación a la que pertenece el delegado, el segundo es también militante de la coalición de izquierdas y Garrido hombre de máxima confianza de Silva, que miró a otro lado y buscó un chivo expiatorio, la 'cabeza' que pedía el alcalde. El jefe de Obras y Proyectos, Pardillos, fue el destituito pese a ser sólo responsable de la obra que posteriormente se iba a hacer con los tubos y no de la guarda del material. Pardillos fue el que descubrió la pérdida de elementos y el que trasladó la denuncia a la Gerencia del IMD extralimitándose incluso en sus funciones.
En mayo de 2005, el IMD tuvo que declarar desierto el concurso del pabellón de La Paz al no poder afrontar empresa alguna la ejecución por carecer del material suficiente. Se abrió después un procedimiento negociado sin publicidad para una nueva adjudicación, que quedó para Seinsa 2000. El pliego de condiciones tuvo después que modificarse, con lo que se produjo un sobrecoste de 550.000 euros -que pagarán todos los sevillanos- en la construcción de ese recinto al sur de la ciudad. Además, la instalación no podrá estar lista antes de que concluya el mandato, como se prometió. Del otro pabellón, el que se iba a hacer en Sevilla Este, ni tan siquiera se habla. Se da por perdido.
Un año después, muchas preguntas siguen contaminando el asunto. Sobre todo una. ¿Dónde están los dos tercios de material que faltan? Pero hay más. ¿Por qué no se actuó antes si se conocía que se estaba perdiendo material? ¿Cómo es posible que no haya documentos del traslado de la estructura desde el estadio de La Cartuja al terreno donde se dejó? ¿Se llevó todo el material a Sevilla Este? ¿Qué papel ha jugado el Club Natación Sevilla, que tenía cedido el solar? ¿Por qué el alcalde dijo que 'no fue un robo, sino una malajá'?
El hecho es que el Grupo de Robos de la Policía Nacional abrió una investigación y recuperó, según han apuntado fuentes policiales, 'la práctica totalidad de lo que había almacenado en el solar a excepción de las esferas, que posiblemente se hayan fundido'. Eso sí, queda en el aire cuántas piezas se habían depositado junto a Fibes. Los agentes detuvieron a 'tres personas vinculadas con las chatarrerías', que fueron puestas en libertad tras prestar declaración. Las pesquisas policiales concluyen que, por desinformación, el Natación Sevilla vendió piezas a chatarreros y muchas, las esferas, acabaron en fundiciones. Nada más se ha podido averiguar 'dado el oscurantismo del caso'. Toda la información se trasladó al juzgado, que dio por cerrado el asunto.