Cataluña crea 16.000 hectáreas de regadío en el delta que bloquearán el minitrasvase del Ebro a Castellón
La lluvia caída en las última semanas a lo largo de todo el cauce del río Ebro ha desaguado al mar 1.874 hectómetros cúbicos. Una cantidad que hubiera bastado para abastecer las necesidades hídricas de la Comunitat Valenciana y el resto de provincias beneficiadas por el trasvase al menos durante dos años. Pero el uso de estos argumentos fue rechazado de plano por la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, bajo la acusación de que se estaba haciendo demagogia. Ya el presidente del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero derogó el trasvase del Ebro utilizando que el delta era intocable.
Y Narbona, tras las inundaciones sufridas a lo largo de la cuenca del Ebro, lo recordó. La dirigente socialista indicó que era hacer demagogia asegurar que el Ebro había tirado al mar una serie de trasvases. Para ello Narbona destacó que el agua vertida al mar no se pierde y contribuyen al mantenimiento del delta del Ebro. Pero las actuaciones de la Generalitat catalana parecen no estar incluidas en la declaración de intenciones formulada por la ministra de Medio Ambiente. El Gobierno autonómico catalán acaba de poner en marcha las obras de redacción y licitación de las obras de un segundo sector del proyecto de regadío Xerta-Senia, después que durante 2006 ya se aprobara un primer sector. Finalizado este quedarán por concluir otras dos fases.
El nuevo proyecto planteado por la Generalitat contempla la ampliación de 16.000 nuevas hectáreas de regadío. Esta extensión es considerable. Tan solo hay que compararlo con la extensión actual de la extensión que riega el Júcar en la Comunitat Valenciana. El hecho es que el proyecto que baraja la Generalitat catalana supone una superficie similar a las dos terceras partes de los regadíos tradicionales de la cuenca del río Júcar que tienen 22.000 hectáreas, fruto de varios siglos de desarrollo. El importe total de la actuación supera los 367.0000 euros. El plazo de ejecución era de 10 meses. El proyecto incluye una toma directa desde el Ebro. La cantidad prevista es de 3.916 metros cúbicos por hectárea y el sistema será localizado al 100 por ciento.
La superficie total de las cuatro fases del regadío Xerta-Senia (en ejecución la primera, la segunda licitación y la tercera y cuarta en proyecto) se extenderá sobre 25.000 hectáreas con una cantidad regable de 15.500 hectáreas. Los cultivos de regadío previstos para esta zona serán cítricos (en un 30 por ciento), frutales de hueso (28 por ciento), olivar (25 por ciento), hortícolas (8 por ciento) y patata (4 por ciento). Lo más grave es que los nuevos regadíos consumirán 100 hectómetros cúbicos de agua al año que serán detraídos del delta del Ebro. Esta cantidad equivale a un tercio del agua que estaba prevista enviar a la Comunitat Valenciana con el trasvase del Ebro.
En este como en otros casos anteriores, el aumento del caudal ecológico del delta, la Generalitat catalana actúa con el beneplácito del Gobierno central. De hecho, el Ministerio de Medio Ambiente ha incluido este proyecto en el borrador de la Ley del Agua. La Generalitat catalana, de esta forma, ha continuado con su decisión de aumentar los regadíos del delta que detraen el agua que en teoría es necesaria para el mantenimiento ecológico de este espacio. Pero aún más grave es el hecho de que estos regadíos blindan cualquier trasvase desde el río Ebro, incluso el minitrasvase Xerta-Càlig, defendido por el PSPV para suministrar recursos hídricos a Castellón. Y es que la conducción que se ha planteado va reduciendo su calibre a medida que se va a acercando a la provincia de Castellón, hasta quedar reducido a la mínima expresión, antes de llegar a la Comunitat Valenciana. Según fuentes de la Conselleria de Infraestructuras, con el proyecto que se va a desarrollar se asegura que el minitrasvase defendido por el PSPV desde el Ebro no tendrá continuidad más allá de Cataluña, ya que las previsiones no le dotan de capacidad par ello.