La desmotivación en el trabajo es propia de todos los trabajadores
del mundo. ¡Trabajadores del mundo, desmotivaos! Ya nadie confía
en la empresa para la que trabaja. O al menos así lo cree Corinne
Maier que se ha convertido en una revolucionaria, tal vez sin pretenderlo,
pues de ella y de su libro ha dicho la prensa: "Es la heroína
de la contracultura", en The New York Times; "Un texto inteligente
que llama a la lucha contra la empresa", en The Guardian; "Un
vademécum imprescindible para sobrevivir a la empresa",
en La Reppublica, etc, etc.
La autora de Buenos días, pereza, título que emula Buenos
días tristeza, de Françoise Sagan, es psicoanalista
y economista y también se dedica a la escritura. Publicó
este libro en una pequeña editorial francesa que lo puso a
la venta con toda la intención el pasado 1 de mayo, fecha emblemática
donde las haya. En su actual trabajo, la compañía eléctrica
de Francia (ÉDF), Maier ha sufrido amenazas que sólo
ha sido acalladas porque el libro se ha vendido como rosquillas, se
ha convertido en número uno de ventas en su país, Francia,
y sus derechos de traducción han sido cedidos a más
de veinticinco lenguas.
"La empresa está acabada. Hay que rendirse a la evidencia:
ya no es el lugar del éxito (...) Los títulos académicos
ya no proporcionan tanta seguridad como antes, las jubilaciones
se encuentran amenazadas y la carrera profesional ha dejado de estar
garantizada". Y Corinne Maier llama a gangrenar el sistema
desde el interior, desvinculándose del trabajo y adoptando
una actitud poco constructiva, semejante al sabotaje.
Lo que más llama la atención de una empresa es su
jerga. De esto trata el primer capítulo de este libro. Para
la empresa, el lenguaje humanista es una herramienta para embaucar,
que entraña la nada, cuyas palabras no sirven para significar
y esta jerga es deliberadamente oscura e ininteligible, una neolengua
que marca distancias. Y esa lengua de nadie, para más inri,
está trufada de palabras inglesas, oriundas de los EEUU,
un país que "como se sabe, es racista, inculto y lleno
de desigualdades". Pone un ejemplo:"Estoy haciendo el
follow-up del merging project con un coach porque quiero chequear
el downsizing". Lo que significa que se va a despedir a un
montón de gente.
"De los títulos y cualificaciones o cómo usarlos
para hacer pajaritas de papel", confirma lo cuasi inútil
de tener un diploma pues se encuentran desvalorizados; "La
rápida caducidad del trabajador", "La cultura de
empresa: ¿alguien ha dicho cultura?, "Los cretinos con
los que te codeas", "Se ha perdido la autoridad; aprovéchalo",
y otros epígrafes parecidos, llevan hasta la conclusión
de la autora: "Empieza mañana tu trabajo de zapa en
el trabajo". Y a "Los diez mandamientos impuestos al ejecutivo
medio", Maier propone diez contraconsejos. Lee este libro,
porfa. Por lo menos rebajarás tu estrés. Del lobo,
un pelo.
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Recomendado para los que no quieren dar
un palo al agua en su trabajo.
La clave: Se supone que leer el libro.
Lo mejor: La desmoralización,
para así no tener escrúpulos con la empresa.
Lo peor: Que se entere mi jefe de que
te estoy recomendando este libro. |
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