El Londres que vio nacer a Virginia Woolf el 25 de enero de 1882,
fue retratado por su pluma con toda delicadeza y atención,
pues era la ciudad que más amaba. La ciudad del Támesis
se convirtió en uno más de los personajes de la gran
autora y en este librito, Londres, se reúnen seis piezas escritas
en la primavera de 1931 para la revista Good Housekeeping y que aparecieron
en entregas bimensuales que comenzaron en diciembre del mismo año
y a lo largo de 1932.
Virgina Woolf gustaba pasear por su ciudad y vagar por sus calles,
adoraba Londres, todo de él le entusiasmaba, su historia pasada
y su presente moderno al que encontraba encantador. Escribió
estas seis escenas londinenses en Monk´s House, su casa de Sussex,
entre el 2 y el 11 de abril: "Retrato de una londinense",
"Los muelles de Londres", "El oleaje de Oxford Street",
"Casas de grandes hombres", "Abadías y catedrales"
y "Esta es la Cámara de los Comunes". En ellas nos
muestra el corazón de esta gran ciudad, su pálpito,
sus gentes, pobres y ricas, y consigue que Londres nos sea próxima
y familiar.
"Así pues, para conocer Londres no tan solo como bello
espectáculo, mercado, tribunal y hervidero de industriosa
actividad, sino como lugar donde la gente se conoce, habla, ríe,
se casa, muere, pinta, escribe, actúa, gobierna y legisla,
resultaba esencial conocer a la señora Crowe. Era en su salón
donde los innumerables fragmentos de la vasta metrópoli parecían
confluir en un todo vivaz, comprensible, divertido y agradable",
escribe Woolf en "Retrato de una londinense", un relato
que se creyó perdido.
Para acometer "Casas de grandes hombres", se ilustró
visitando la residencia de Thomas Carlyle en Chelsea y la de Keats
en Hampstead. Describe a la perfección los muelles porque
ha paseado por ellos cientos de veces. "Sintiendo en nuestro
olfato la sal que el viento marino nos manda, nada hay más
estimulante que contemplar los buques que ascienden por el Támesis:
los grandes buques, las naves pequeñas, las embarcaciones
maltratadas y las magníficas, los buques que vienen de la
India, de Rusia, de América del Sur, los buques llegados
de Australia, procedentes del silencio, del peligro y de la soledad,
pasan ante nosotros, camino del lugar en que anclarán".
Pero no todo es hermoso en Londres pues detrás del romanticismo
que entrañan los barcos que vienen y van, se encuentra "una
siniestra ciudad enana formada por las casas de los obreros. En
primer término, grúas y tinglados, obras de andamiaje
y depósitos de gas, bordean las orillas con su esquelética
arquitectura". En los muelles se encuentra un lugar en estado
primario pero en Oxford Street las cosas han sido refinadas aunque
no sea esta la vía más distinguida de Londres. En
ella hay demasiadas gangas, demasiadas rebajas y el acto de comprar
y vender es tosco. Los elegantes huyen de esta calle como de la
peste, pues tiene marcada signo de vulgaridad. En fin, sin quieres
pasear por el Londres de Virginia Woolf, por una ciudad desconocida
e inédita en alguna de sus partes, sumérgete con ella
en su callejas y déjate llevar de su mano maestra.
|
|
 |
Recomendado para amantes de la buena
literatura en pocas líneas.
La clave: La propia escritora.
Lo mejor: La recopilación de material
para escribir los artículos.
Lo peor: Imposible. |
|
|