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"En biología evolutiva, tener más o menos que perder equivale a mayores o menores expectativas de reproducción futuras, o número de retoños que se espera tener", explica en declaraciones el responsable de la investigación, Max Wolf, de la Universidad de Groningen (Países Bajos). "Por lo tanto, un animal que en determinadas condiciones debería tener muchos hijos -por ejemplo porque su hábitat es de alta calidad- evitará los riesgos, mientras que otro que normalmente debería tener poca descendencia, será más propenso a correr peligros, ya que tiene poco que perder", añade. Según el científico, a veces las diferencias entre el carácter de una y otra especie animal no depende sólo de si piensa o no tener mucha descendencia, sino de para cuándo haya planificado la reproducción. "Algunos animales tienen que elegir entre comenzar a reproducirse pronto para luego parar -el llamado énfasis en la reproducción actual- o retrasar la procreación -reproducción futura. Aquellos que apuesten por la reproducción futura tendrán más que perder y por eso serán más cautelosos", apunta Wolf. Según el estudio, las diferencias entre el comportamiento temerario o prudente de los animales perduran en el tiempo y son extensibles a contextos diferentes, lo que conforma la personalidad animal. "Por ejemplo, muchos tipos de animales espinosos que se enfrentan a los depredadores se comportan del mismo modo con especímenes de su misma especie y son muy activos en un entorno que no le es familiar", indica Wolf, quien asegura que lo mismo sucede con los grandes mamíferos, los ratones y las ratas. "Sin embargo -añade-, en el caso de los grandes mamíferos a menudo se encuentran los dos tipos: animales agresivos, que exploran el entorno en una manera rápida y superficial, y animales tímidos, que lo hacen de un modo lento y concienzudo". Para hacerlo más comprensible aún, los científicos ponen como ejemplo el juego de la gallina, en el que cada uno de los dos jugadores corren en dirección al contrario y el primero que se desvía de la trayectoria del posible choque pierde y es humillado por comportarse de un modo cobarde. Niegan que un animal que sea agresivo en un primer juego de la gallina pueda mostrar timidez o algún tipo de cobardía en los siguientes. Según los investigadores, una mayor flexibilidad en su patrón de comportamiento, como la desarrollada por los humanos, les otorgaría mayores ventajas en el proceso de la selección natural, concepto esgrimido por Darwin, que afirma que las condiciones del medio condicionan la supervivencia de los seres vivos.
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