'Al irse el helicóptero supe que la había perdido', dice el padre de la niña inglesa muerta en los Picos
Fue un final demasiado amargo para unas vacaciones familiares. Nada hacía presagiar a los King que lo que estaba siendo una de las mejores jornadas de su excursión por Asturias iba a acabar tornándose en tragedia. Todo cambió el miércoles a mediodía cuando la pequeña Gemma, de once años, la hija mayor de la pareja de ingleses, jugaba con su hermana Laura sobre un saliente rocoso en la majada de Camburero, en el Parque Nacional de los Picos de Europa. Una desafortunada caída hizo que la pequeña se precipitase desde una altura de unos cuatro metros y sufriera un golpe mortal contra las rocas.
Tras pasar esa noche en un hotel de Arriondas, los padres partieron ayer en busca de su vehículo -que tenían en Poncebos- para después trasladarse a Bilbao, donde tomaron el ferry que les llevaría a su casa, en la localidad de Ikley. Atrás dejaban el cuerpo de su pequeña Gemma, a la espera de que finalicen los trámites que posibiliten la repatriación del cadáver y que ellos tratarán ahora de agilizar. Se llevaban un recuerdo negro de lo que había sucedido, pero no del lugar en el que todo ocurrió. 'El lugar era maravilloso y la niña estaba feliz', recordaron.
Nada más producirse el accidente, el padre corrió hacia el refugio de la Vega de Urriellu -que iba a ser su destino y el lugar donde tenían pensado pasar la noche del miércoles- en busca de ayuda, encontrándose con dos compatriotas que les precedían en la ruta. Tras alertar a los servicios de emergencia llegó una larga espera en la que a Gemma se le iba poco a poco la vida en cada aliento. Pasaron cerca de dos horas desde que la niña se golpeó contra el suelo hasta que llegó el helicóptero en el que fue trasladada al hospital.
Antes, otro grupo de excursionistas y su padre trataron de reanimarla, de salvarle la vida. También lo intentaron los servicios de emergencia que llegaron al lugar poco después de las tres de la tarde. Pero todo pintaba muy mal, la herida en la cara de la niña era demasiado fuerte y cada vez respiraba peor.
Mal presagio
'Cuando vi partir al helicóptero supe que ya la habíamos perdido', lamentó el padre de la niña. La confirmación no le cogió de sorpresa. Le llegó cuando el helicóptero, que había trasladado a la niña hasta el hospital de Arriondas, volvió a los Picos para recoger al resto de la familia. Después, todo fue abatimiento. De todas formas, la familia quiso que EL COMERCIO reflejase todo el drama que habían vivido. 'Esperamos que todo esto sirva por lo menos como homenaje a nuestro ángel', explicaron. Ellos no quisieron figurar en ningún lado, ni tampoco ser fotografiados. 'Nos gustaría que se publicase una foto de la niña', pidieron horas después de conocer la muerte de la pequeña.
El dolor les hacía buscar explicaciones a por qué había ocurrido todo aquello. Era en los Picos de Europa, sí, pero el lugar en el que estaban ya no era precisamente el más peligroso. 'Fue un desgraciado accidente mientras jugaban', repetían. La vuelta a casa ayer fue la más dura de su vida. Una parte de ellos se había quedado para siempre sobre las rocas, en unas indómitas montañas del Oriente asturiano.