Estudio de un científico español 24-02-2005 El Polo Norte se heló por un repentino incremento de agua dulce
Un aumento de la diferencia de temperaturas entre el verano y el invierno originado por la estratificación del agua oceánica a causa de un repentino incremento de las cantidades de agua dulce provocó la acumulación de hielo que cubre el Polo Norte.
Un equipo internacional de científicos liderado por el investigador de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) Antoni Rosell y por el alemán Gerald H. Haug ha descubierto el mecanismo que originó hace 2,7 millones de años la acumulación de hielo que cubre actualmente el Polo Norte, una investigación que publica la revista 'Nature'.
Rosell, del Instituto de Ciencia y de Tecnología Ambientales (ICTA) de la UAB, ha asegurado, en la presentación del estudio, que 'el cambio más importante de aquella época' fue que los veranos se hicieron más cálidos y los inviernos más fríos, lo que provocó que en los meses estivales se evaporase más agua del mar hacia la atmósfera, produciendo un aumento de la humedad y de las nevadas que, con el fuerte descenso de las temperaturas en los meses de invierno, facilitaron la acumulación de hielo.
Antoni Rosell
Estratificación del agua dulce El origen de todo este proceso, sobre el que los científicos han especulado durante años, está en que la estratificación de agua dulce impedía al agua mezclarse tanto como antes, por lo que al inicio de la primavera las capas más superficiales se calentaban y se evaporaban, mientras que en invierno el agua volvía a mezclarse y las temperaturas bajaban más.
Esta investigación ha permitido demostrar, según Rosell, 'el papel del océano, por medio de su temperatura superficial y amplitud estacional, y de la evaporación del agua de mar, para provocar grandes cambios climáticos en general y la intensificación de los ciclos glaciales y el enfriamiento de la Tierra en particular'.
En este sentido, Rosell reconoció que este trabajo 'permite reconstruir lo que ha pasado, pero no sabemos lo que sucederá en el futuro', aunque señaló que 'desde el punto de vista de la salud del planeta, los actuales cambios climáticos no son dramáticos, sino sólo una pequeña perturbación, lo que no significa que no haya que preocuparse'.
El investigador recordó que 'se habla de calentamiento global, pero el planeta desde hace años tiende a enfriarse y ya hemos estado en temperaturas más cálidas', y ha añadió que los que sí están cambiando son 'los factores que cambian el clima', que ahora en su mayoría son fruto de la acción humana, como el aumento de CO2.
'Tarde o temprano se producirá una nueva glaciación' Rosell afirmó también que 'tarde o temprano se producirá una nueva glaciación', posiblemente 'dentro de 10.000 ó 50.000 años', aunque reconoció que este tema, principal preocupación de los científicos en los años 60 y 70, ha sido sustituido ahora por el del calentamiento global.
En este sentido, el científico del ICTA explicó que 'la acción humana está retrasando' esa glaciación porque 'al aumentar el CO2 en la atmósfera, estamos ralentizando el enfriamiento que debería producirse por motivos naturales', además de incidir en que 'si miramos otros periodos no glaciares como el nuestro, vemos que son relativamente cortos, por lo que nuestro periodo cálido debería estar ya acabando'.
Un antiguo barco petrolero fue el encargado de obtener en el Pacífico norte una muestra de sedimentos a dos o tres kilómetros de profundidad y a unos 100 metros por debajo del fondo marino.
Reconstrucción de comportamientos estacionales La revista 'Nature' publica en su último número la investigación presentada por Rosell, elaborada junto al científico Gerald H. Haug, del Centro de Investigación de la Tierra de Postdam (Alemania).
Los autores de la investigación han podido reconstruir el comportamiento estacional de las temperaturas del Pacífico Norte 'mediante una reinterpretación de los datos obtenidos a partir del análisis de restos de organismos marinos, y con la validación de este comportamiento mediante un modelo climático'.
Un antiguo barco petrolero, actualmente destinado a la investigación, fue el encargado de obtener en el Pacífico norte una muestra de sedimentos a dos o tres kilómetros de profundidad y a unos 100 metros por debajo del fondo marino, de forma que cada capa de sedimentos se corresponde con una época y temperatura marítima determinada.
En esta muestra de sedimentos, formada por una columna de unos diez centímetros de diámetro, se encontraron restos de plancton de la superficie marina y restos de tierra continental depositada por los icebergs hace unos dos millones de años, lo que evidencia las frías temperaturas y la importante presencia de bloques de hielo en aquella época.