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'Babosas asesinas' 24-07-2007


Las babosas españolas invaden Suecia


Las babosas españolas se han convertido en un enemigo declarado en Suecia, donde atacan de noche, favorecidas por la humedad, y causan estragos que son inversamente proporcionales a su tamaño y a su legendaria lentitud.


Para pesar de los jardineros suecos, el lluvioso verano escandinavo ha causado una invasión de babosas españolas. Este gasterópodo voraz es también conocido en Escandinavia como 'babosa asesina', pues no se contenta con saquear los jardines, sino que además los devora.

'Jamás he visto tal cantidad de babosas y el problema continúa extendiéndose', dice Ted von Proschwitz, especialista en estos gasterópodos del Museo de Historia Natural de Gotemburgo.

La proliferación de babosas, sobre todo en el sur de Suecia, se debe al 'clima particularmente húmedo', según Von Proschwitz. 'Una gran cantidad muere durante los meses secos, pero ha llovido desde mayo', explica.


Dos babosas llamadas españolas o asesinas por su voracidad en un jardín de Estocolmo el 13 de julio.
Dos babosas españolas.
Suecia no es el único país europeo afectado por las babosas españolas, aunque las condiciones climáticas han agravado el problema, comenta Von Proschwitz. Este gasterópodo, cuya población exacta es difícil de determinar, fue bautizado como babosa española pues desembarcó en Suecia en 1975 disimulado en plantas procedentes de España.

La babosa española, gelatinosa, de color oscuro y de unos 10 centímetros de tamaño, ha extendido su presencia en Suecia, donde incluso se la puede ver en Estocolmo. Algunas personas se han dado el esfuerzo de contarlas. En Hjärnap, Anne Sjöberg ha encontrado 36.674 babosas españolas muertas en su jardín desde abril, informó el diario Helsingborgs Dagblad.

La prensa sueca no ha permanecido al margen de la plaga de babosas y más bien ha contribuido a incrementar la sensación de miedo, a través de múltiples artículos sobre la invasión, en los que incluye consejos para los jardineros sobre los mecanismos para eliminarlas. Una tarea nada fácil, puesto que el enemigo es particularmente resistente.

La babosa, un gasterópodo hermafrodita, es capaz de poner 400 huevos de una vez. Según el diario sueco Dagens Nyhetter, que citó a expertos, la solución más eficaz es cortarles el cuello a las babosas con tijeras. Otra alternativa, simple y rápida, es recolectarlas y hervirlas en agua.

Por el momento, son principalmente los jardineros aficionados los que sufren los ataques de los gasterópodos, sostiene Von Proschwitz. 'Sin embargo se podrían transformar en un problema para los agricultores y los criaderos', añade, puesto que las babosas muertas se pueden mezclar en el forraje de invierno destinado a los animales.

Aunque las babosas no son mortales le pueden dar 'un mal gusto al forraje y los animales podrían no comerlo', dice el experto. Por otra parte, de acuerdo con un diputado de la coalición en el poder, Lennart Sacrédeus, el Gobierno no ha hecho nada por controlar la plaga.

'Los suecos se han visto obligados a efectuar la caza de las babosas en sus propios jardines. Las babosas se han convertido en un gran problema', comenta Sacrédus. 'Sin embargo no hay mucho que hacer en la actualidad', considera Von Proschwitz, para quien las medidas debieron tomarse hace años.


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Terra Actualidad - AFP

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