Baltasar Garzón nació en Torres, Jaén, en 1955.
Antes de iniciar la carrera de Derecho, trabajo en pequeños
empleos para procurarse algún dinero, albañil, camarero,
e incluso ayudaba a su padre en la gasolinera al tiempo que estudiaba.
En 1980 ingresó en la carrera judicial y en 1988 tomó
posesión como magistrado juez del juzgado de instrucción
número cinco de la Audiencia Nacional. Hace cinco años,
la periodista Pilar Urbano publico su biografía autorizada,
motivo de escándalo pues en ella se desvelaban secretos sumariales.
Ahora, en Un mundo sin miedo, Garzón no precisa de intermediarios
y, además de desvelar importantes episodios de su vida como
juez de la Audiencia Nacional, responde a sus detractores sin ambages.
El libro adopta la forma epistolar y hace a sus tres hijos, Aurora,
Baltasar y María, los destinatarios de sus cartas.
Baltasar Garzón se dio a conocer como juez instructor del
sumario del caso Nécora, la conexión gallega del narcotráfico.
Posteriormente inició la investigación de la trama del
GAL, que quedó en vía muerta. Para sorpresa de muchos,
saltó a la política de la mano de Felipe González
en 1993, saliendo elegido diputado. Nombrado alto cargo del Ministerio
del Interior para la lucha contra la droga, pronto dimitiría
por falta de entendimiento con el entonces ministro Corcuera y su
equipo, algunos de cuyos miembros habían sido investigados
tiempo atrás por el magistrado.
De aquellos polvos vinieron estos lodos que dan en la actualidad
con Rafael Vera nuevamente en la cárcel. De vuelta a la Audiencia
Nacional, reabrió el sumario del GAL y además el de
los fondos reservados del Ministerio del Interior, acrecentando
su fama por haber colocado una misteriosa equis en la jefatura de
este grupo armado, que muchos interpretaron referida a Felipe González.
Siempre polémico y conflictivo, como magistrado y como escritor,
se mereció el apelativo de El juez campeador por su presunto
afán de notoriedad. Otro de sus logros más sonados
fue la extradición del dictador Augusto Pinochet por los
crímenes cometidos durante su mandato en Chile, tras lo cual
se consiguió su procesamiento. El caso Sogecable, el 11-S,
el 11-M, la Kale Borroka, el entramado económico de ETA,
son algunos de los múltiples sumarios que ha instruido.
En el apartado de las críticas, reproches y réplicas
a sus detractores, nombres como Federico Jiménez Losantos,
Jesús Cacho y "otros de igual calaña", son
denunciados en sus páginas no por ser enemigos del magistrado,
"no ofende quien quiere sino quien puede, y éstos dejaron
de hacerlo hace tiempo", dice, sino porque "hacen mucho
daño a la democracia y siempre han estado movidos por el
resentimiento, el odio e intereses espurios". También
guarda palabras para "algún director de periódico
que ha decidido dirigir la política de este país,
y lo más grave es que los políticos le dejan".
El libro tiene su interés ya que muestra una historia paralela
a la que conocemos y sirve a la vez como despedida del magistrado
que marcha a EEUU por nueve meses con un permiso por estudios.
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Recomendado para conocer más y
mejor el pensamiento de este polémico juez.
La clave: Sus hijos.
Lo mejor: Que da nombres y apellidos.
Lo peor: Su entrega vocacional le pasa
factura personal y familiar. |
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