La Generalitat da 2 años de plazo a las eléctricas para mejorar el suministro
Los barceloneses conocerán en esta semana de la Mercè las conclusiones oficiales sobre el apagón que hace dos meses les dejó sin luz durante varios días. Además de aclararse qué empresa fue la responsable, el Consell Executiu de la Generalitat aprobará mañana el anteproyecto de ley de Garantía y Calidad del Suministro Eléctrico en Cataluña con el principal objetivo de que tamaño apagón no vuelva a ocurrir.
La Comisión Nacional de la Energía (CNE) tiene previsto resolver el próximo jueves el expediente informativo abierto por el apagón de Barcelona del pasado 23 de julio y dirimir qué compañía fue la responsable, puesto que Red Eléctrica de España (REE), propietaria de las líneas de transporte, y Endesa, distribuidora en la capital catalana, se culpan mutuamente del corte de suministro que dejó sin energía a 350.000 clientes, algunos de ellos por espacio de tres días.
Para evitar que en Cataluña puedan repetirse situaciones similares, la nueva ley que aprobará mañana la Generalitat emplaza a las compañías a que en dos años mejoren su suministro, con medidas que obligarán a Endesa, de forma excepcional, a comprar los cables soterrados de 220 kilovatios y sus subestaciones subsidiarias en los municipios donde tengan más de 20.000 clientes.
La nueva ley también prevé la construcción de más subestaciones, de más mallado de la red, así como mejoras en su diseño y que las subestaciones tengan transformadores de reserva que garanticen el 30 por ciento de la potencia instalada, lo que obligará a REE y Endesa a incrementar su inversión en una cifra aún no concretada. Así, cada cliente deberá poder ser alimentado por una segunda subestación si la subestación de la que depende falla. También se deberá reservar un espacio para colocar subestaciones móviles en caso de avería.
Además, la nueva ley endurece las condiciones de reposición del servicio y, si hasta ahora las compañías estaban obligadas a resolver las incidencias en cinco horas, ahora, para zonas urbanas de más de 20.000 clientes, tendrán que hacerlo en dos horas para el 90 por ciento de los afectados y en cuatro para la totalidad de los abonados que sufran un apagón.