¿Cómo fue posible que el candidato a Presidente del
Gobierno en España José Luis Rodríguez Zapatero,
ZP, al que unos llamaban Sosoman y otros Bambi, ganara las elecciones
la primera vez que se presentaba, lo que Felipe González y
José María Aznar no lograron hasta el tercer intento
aún teniendo muchas más experiencia política
que él y mucho mayor apoyo de sus respectivos partidos? ¿Quién
o quiénes hicieron que eso fuera posible?
El 12 de junio de 2001, el mismo día en que Bush visitaba España
y a Ánsar, un equipo de publicistas políticos, creado
ex profeso para el caso, capitaneados por Juan Campmany, se pusieron
manos a la obra para cambiar la imagen del PSOE, y para presentar
a su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, el
futuro ZP. Aguzaron la vista y el oído para tomar medidas según
reaccionaba el enemigo y sin prisa pero sin pausa fueron acercando
poquito a poco, día a día, a José Luis Rodríguez
Zapatero a las masas. Las distancias con sus adversarios políticos
se fueron reduciendo y así pudo llegar a la Moncloa. Lo que
sucedió el 14 de marzo del 2004.
"No hay confrontación política sin teatro. La
política, desde la antigüedad clásica, tiene
necesariamente una dimensión teatral y las campañas
electorales de las democracias contemporáneas son el gran
espectáculo de unos actores depositarios de lo que llamamos
bien común o interés general". Y partiendo de
esta base, Campmany, publicitario de larga y premiada trayectoria,
nos muestra con este libro las interioridades de su trabajo, todo
aquello que ni el público ni tan siquiera los periodistas
pudieron ver.
Así se revela en estas páginas lo que se cuece en
la cocina política y que tiene que ver con la publicidad.
Lo que queda bien claro es que la estrategia utilizada para lanzar
a ZP fue genial. A las pruebas hay que remitirse. Claro que la agencia
de Campmany estaba curtida en mil batallas pues anteriormente había
trabajado con Jordi Pujol, con CiU, y fue en parte el artífice
de lo que se ha dado en llamar el oasis catalán, convertido
ahora en desierto a cuenta del asunto del tres por ciento que destapó
Maragall. Por cierto, este último también ha sido
objeto publicitario de la agencia de Juan Campmany, de donde se
demuestra que nadie es perfecto pues el honorable no se cansa de
acertar.
Cómo se crea un slogan en diez días, Socialistas
ahora, que no fue bonito pero sí eficaz; la chupa de Trinidad
o cómo sacar partido a un asunto que se escapa de las manos;
utilizar al contrincante: España no va tan bien, son minicampañas
que han funcionado a las mil maravillas. Cierto es que también
el PSOE y su secretario general, se pusieron en manos de la agencia
y, por tanto, corrieron su riesgo. "A mí me parece muy
bien" fue la frase que más veces repitieron tanto ZP
como sus asesores, Blanco, Rubalcaba, Miguel Barroso, a lo largo
de varios años al grupo de Campmany. La "oposición
útil", ¿recordáis?, las alusiones al Quijote,
el traído y llevado talante Zapatero, también fueron
ideas de la agencia. En fin, en 1.000 días de trabajo publicitario
se llegó a la Moncloa. Para que luego digan de la publi.
|
|
 |
Recomendado para los que no confían
en sí mismos: ya tienen dónde acudir.
La clave: Un equipo de publicidad política
creado por el autor del libro.
Lo mejor: La apuesta del cliente, el
PSOE, por este equipo de publicistas.
Lo peor: Que ZP ganó las elecciones
(eso dicen los del PP). |
|
|