Indemnizan a la familia de una mujer que murió en Basurto tras descartar que su dolencia fuera 'preocupante'
Osakidetza pagará 111.000 euros a los familiares de una bilbaína que murió por causas desconocidas -a su cuerpo no se le practicó la autopsia- pocas horas después de ser examinada en su domicilio por un médico de urgencias. El doctor afirmó que la dificultad que presentaba la mujer para respirar 'no era motivo de mayor preocupación', según consta en la denuncia que presentaron los hijos de la fallecida ante un juzgado de Vitoria. Los abogados de la empresa aseguradora del Departamento vasco de Salud y el letrado de la parte demandante han llegado recientemente a un acuerdo sobre la cuantía de la indemnización por lo que, finalmente, se evitará llegar a juicio.
Los hechos sucedieron en Bilbao en enero de 2005. La mujer muerta, M. L. V. M., de 56 años, acudió al médico de cabecera porque se encontraba 'indispuesta'. La doctora le diagnosticó una 'laringotraqueitis aguda', un tipo de inflamación de la laringe y la tráquea. Tras examinarla, le recetó 'amoxicilina' y un expectorante para tratar de atajar la dolencia.
Sin embargo, al día siguiente, el estado de salud de M. L. V. M., lejos de mejorar se agravó de una forma 'clara' y 'considerable'. 'Aparecieron dificultades para respirar, así como otros síntomas: inspiraciones y expiraciones roncas y sonoras, diarrea, somnolencia e incluso pérdida de la consciencia', se asegura en la demanda que ahora será retirada.
Por ello, el hijo mayor de la fallecida llamó al servicio de Urgencias de Osakidetza, que envió a las cinco de la madrugada a un médico hasta la vivienda familiar. Los allegados de M. L. V. M. le hicieron saber al facultativo su 'miedo' por el hecho de que la mujer perdía la consciencia de forma recurrente. El doctor descartó entonces que fuera algo grave. 'No es motivo de mayor preocupación', dijo. Y asoció esta somnolencia a 'un posible síndrome de apnea obstructiva del sueño' o también 'al medicamento que se le había recetado', según la denuncia.
Dos horas después, el hijo mayor comprobó alarmado que su madre ya no respiraba. Había entrado en parada cardiorrespiratoria. El joven procedió entonces a reanimarla mediante la respiración boca a boca y aplicando un masaje cardiaco. M. L. V. M. superó la crisis, pero falleció pocas horas después en el hospital de Basurto. A partir de ahí, la familia inició un largo proceso para recabar pruebas con las que denunciar la actuación de Osakidetza en el caso. A la mujer no se le hizo autopsia por lo que, al final, no se sabe con exactitud cuál fue la causa real de su muerte.