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La apuesta por la marca, con una innovación constante en el diseño y las modas, ofreciendo unos productos de máxima calidad son las principales razones que han permitido al calzado alicantino remontar el vuelo y mantener su posición de privilegio en el exterior. De hecho, las empresas están convencidas de que han pasado lo peor y de que están mejor posicionadas para competir. Sin embargo, es toda la industria en general, y no sólo el calzado, quién reactiva a la economía alicantina. De hecho, los distintos subsectores han sido los que han posibilitado que la actual tasa de crecimiento de ingresos por comercio exterior se sitúe en una media del 9,1 por ciento, muy por encima del 2,8 por ciento que alcanza la provincia de Valencia. El mármol del Vinalopó también resulta una actividad de referencia para todos los sectores exportadores. Su expansión se ha cimentado en empresas cada vez más fuertes, que mantienen unas ambiciosas estrategias de implantación por todo el planeta. En este sentido, la industria de la piedra natural ha elevados su exportación por encima del 16,8 por ciento en los dos primeros cuatrimestres del año, con unas ventas superiores a los 283,5 millones de euros. El juguete es la otra gran referencia del nuevo ciclo expansivo de las exportaciones de la provincia, al crecer las ventas en un 17,6 por ciento. Las empresas de Ibi, Castalla, Onil, entre otros municipios del denominado Valle del Juguete, han conseguido que el negocio con otros países se sitúen por encima de los 94,1 millones de euros -sin incluir la rama auxiliar del plástico-. Hay que reconocer que en estos pasados años de reconversión, la actividad juguetera supo capear el temporal y mantuvo sus cuotas de mercado, merced a una apuesta constante por la innovación y la tecnología. Además, las firmas siguieron con sus políticas de deslocalización y externalización de algunas fases de sus procesos productivos, lo que le permitió reducir costes y hacer frente a la competencia, sobre todo, la procedentes de China. Y es que el gigante asiático es el gran reto para todos, no sólo para el calzado y el juguete. De hecho, es la industria textil, enfocada al producto de hogar, focalizada en L'Alcoià y El Comtat, la que más esfuerzo tiene que hacer para contrarrestar la invasión china en todos los mercados. Aunque la solución para todos es que se deje de ver a este país como un problema para comenzar a verlo como lugar de oportunidades. El textil de la Comunitat muestra signos evidentes de recuperación de sus exportaciones, tal como revelan los últimos datos. En concreto, las ventas textiles al exterior, sin contar la confección, han crecido en un 0,7 por ciento, para sumar un total de 467,3 millones de euros. Mientras que la confección, pese a situar su negocio en unos modestos 48,2 millones en este mismo periodo, en cambio ha reflejado un incremento del 7,1 por ciento. Por último, destacar que el mueble también lograr crecer, aunque sea en una tasa pequeña del 1,1 por ciento. El volumen económico global de las exportaciones de Alicante supera los 2.548,3 millones de euros en los ocho primeros meses. Se trata de un montante que está por debajo de los 3.235,7 millones de Castellón -gracias a la actividad cerámica- y de Valencia, con 6.755,7 millones. Eso sí, el saldo alicantino es positivo, al registrar una balanza comercial favorable en 140,9 millones de euros, tras descontar las importaciones.
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