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El perfil de quienes acuden al Centro San Rafael en busca de atención el de personas con una edad media de 44 años, con una discapacidad intelectual de base y que cuentan con desarreglos en su comportamiento o sufren alguna enfermedad mental. La mayoría, por su elevada edad, son huérfanos 'o sus padres, por los mayores que son también, no les pueden dar los apoyos que requieren', dice la directora de la entidad. El perfil de los usuarios del Centro de Día varía algo, ya que cuentan con respaldo familiar y su edad es menor. Para todo el colectivo de la institución se puso en marcha en 2001 una nueva metodología de trabajo denominada Planificación Centrada en la Persona (PCP). Como la filosofía que mueve al centro. Se trata de un instrumento al servicio de este colectivo que puede contribuir a que alcancen y mejoren su calidad de vida y que tan sólo se ha puesto en marcha en otra institución gallega. Se trata de pensar en una persona y en cómo construir una vida mejor para ella con el apoyo de amigos, familia y profesionales del entorno. 'Somos pioneros en España aunque no es una técnica nueva ya que se aplica desde los ochenta en Estados Unidos y Reino Unido con muy buenos resultados. La prioridad del método es que las instituciones que trabajan con personas discapacitadas intelectualmente no se basen tanto en ofrecer un servicio como en la persona y en fomentar su capacidad de elección', aclara Ana Carratalá. Precisamente por ser de los pocos centros que aplican esta técnica de trabajo, 'estamos viajando continuamente y exponiendo nuestro programa laboral en aquellas fundaciones u organismos que nos piden consejo'. Y es que la apuesta por esta Planificación Centrada en la Persona ya ha dado excelentes frutos: 'Empezamos con dos personas que eran mutistas y no se relacionaban y tras trabajar con ellos se ha logrado no sólo que participen y mejoren sus relaciones con el entorno, sino que elijan las actividades que quieren desarrollar', concreta. Además, las personas que han participado en el programa han visto reducidos sus problemas de conducta y han orientado sus vidas en función de sus gustos o apetencias. En la actualidad la Fundación San Francisco de Borja da apoyo a más de 100 personas con discapacidad intelectual y necesidades de apoyo extenso o generalizado, a través de la residencia San Rafael para más de 60 personas, el Centro de Día para 40, la Vivienda ubicada en Alicante para 7 usuarios y los programas de respiro familiar, vacaciones especializadas, etc. Todos, en función de sus necesidades y gustos, realizan talleres de tipo manual como son el de cerámica, o pintura, acuden a clases de musicoterapia o realizan actividades deportivas, salen a realizar la compra a los grandes almacenes y cocinan multitud de alimentos mientras desarrollan habilidades sociales, incentivan sus mecanismos de comunicación y se divierten. Son jornadas muy completas -de 9.30 a 17.30 en el caso de los usuarios del Centro de Día- en el que 'intentamos que todos participen del buen clima de la entidad y, por supuesto, de la Fundación', precisa la directora de este organismo. La última novedad terapéutica del Centro San Rafael -puesta en marcha hace unos años gracias a la donación económica de Metrovacesa- es la sala de Snoezelen, o de estimulación multisensorial, un espacio destinado a la relajación y a la mejora de la relaciones entre usuario y cuidador. 'La utilizan las personas con grana afectación y en ella encuentran un espacio con riqueza de estímulos que les ayuda a relacionarse y a mejorar en su desarrollo', analiza Ana Carratalá.
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