Mediodía en las Ramblas de Barcelona y una nube de cámaras que esperan la llegada del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón junto al famoso Mercado de la Boquería. '¿Qué sucede?', pregunta un avezado turista en precario castellano. Cuando se le informa de la identidad del visitante, saca sus propias conclusiones: '¿Viene a arreglar lo del AVE?'. De los persistentes problemas que sufre la red de Cercanías de Renfe debido a las obras del AVE apenas habló el alcalde ¿'No soy quien para dar consejos, yo también tuve problemas con las obras', dijo-, pero sí de los atentados del 11-M. Ruiz Gallardón conoció el contenido de la sentencia de la Audiencia Nacional en la Ciudad Condal, donde vivió una jornada agridulce. El recuerdo de la tragedia fue un poco menos doloroso para el dirigente popular, quien comprobó personalmente la enorme simpatía que despierta en Cataluña. Su llegada al popular paseo barcelonés levantó una enorme expectación muy transitado a esas horas por vecinos del casco antiguo de Barcelona, turistas y curiosos.
Acompañado del líder del PP catalán, Daniel Sirera, y del presidente del grupo municipal popular en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández, el primer edil madrileño saludó a quiosqueros y vendedores de flores, y a todo aquel que pudo acercarse a él. No fue fácil, pues la barrera de periodistas, comitiva y escoltas complicó el abrazo de una jubilada que, al grito de '¡niño guapo!' ansiaba ver de cerca al alcalde. Incluso las estatuas humanas, uno de las atracciones de las Ramblas, abandonaron su inmovilidad durante unos instantes para estrecharle la mano.
Pero el delirio se desató cuando Ruiz Gallardón entró en la Boquería, donde las célebres pescaderas no escatimaron piropos. 'Es un tío muy majo', aseguraba la responsable de uno de los puestos. 'Pues yo le he dado dos besos. Me ha salido así', le replicó otra. A esta castiza rivalidad se añadió una tercera tendera. 'Me quito el guante para saludarle, pero si fuera la 'otra', no lo haría', dijo desenvuelta. ¿Se refería a Esperanza Aguirre?
A la comparsa se unieron algunos personajes estrafalarios, oriundos del barrio chino barcelonés, que, gracias a sus apariciones televisivas, se codean con el famoseo. Este es el caso de la transexual Carmen de Mairena, que no logró saludar al alcalde, y la coplera Amparito de Granada, que improvisó una canción alusiva a Ruiz Gallardón y al cumpleaños de la Infanta Doña Leonor.
Mucha más suerte tuvo otra transexual inmigrante, tremendísima mulata que pidió ayuda al alcalde porque, según explicó, 'como no tengo papeles, no encuentro trabajo'. El edil remitió el caso al PP de Barcelona.
Demostró, asimismo, su cintura ante la presión mediática. Hábil para esquivar las preguntas y las situaciones comprometidas, no cayó en la provocación de un cómico televisivo, quien le dio a elegir entre una camiseta del Barça y otra del Español. 'Me quedo con las dos porque soy de Madrid y no es incompatible'. Tras firmar en el libro de honor del Mercado, Alberto Ruiz Gallardón 'rambleó' un poco más y después se desplazó a Gerona para visitar la Feria del Libro y de la Alimentación artesana. Las famosas pescaderas del mercado de la Boquería piropearon al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, quien visitó Barcelona y Girona sin querer dar lecciones sobre los problemas del AVE.