Exigen agua y luz para los 400 rumanos que malviven en 'El Gallinero' de la Cañada
Un enorme barrizal y precarias chabolas de madera y ladrillos amontonadas en donde se hacinan 80 familias -400 personas, de ellas 250 menores- conforman 'El Gallinero' en la Cañada Real Galiana. Todos sus moradores son rumanos de etnia gitana.
Carecen de lo mínimo. No tienen luz ni agua. El suministro eléctrico lo obtienen con los enganches ilegales que realizan en el transformador, situado junto a sus favelas. El martes se averió por sobrecarga -al igual que ha ocurrido con otro del sector V de la Cañada-. El situado en 'El Gallinero' les dejó 48 horas sin suministro eléctrico hasta el jueves por la tarde, cuando se conectaron al elevador de una finca. No podían cocinar ni calentarse, y hay muchos bebés. Todos soportaron temperaturas de entre -2º y -4º grados.
Voluntarios de la parroquia de Santo Domingo de la Calzada, han querido denunciar la 'precariedad social, la crisis humanitaria y la violencia institucional' que padece esta población, abandonada a su suerte por la Junta Municipal de Villa de Vallecas, Ayuntamiento y Comunidad, 'que miran hacia otro lado'. Como ejemplo, indicaron que 'a pesar de nuestra insistencia nadie les ha ayudado en estos días tan duros', ha explicado Antonio García, un portavoz.
De ahí que exijan 'medidas destinadas a dignificar sus condiciones de vida para evitar males mayores'. Lo más urgente, han subrayado, es dotarles de generadores y camiones cisternas; luego, que actúe el IRIS y les incluya en un proceso de realojo y, por último, que todas las administraciones elaboren un plan integral para defender los derechos sociales de esta población.
Los voluntarios han criticado el acoso municipal a estas familias. 'Ha vallado con tela metálica el recinto, dejando sólo un punto de entrada y salida que pone en peligro su integridad porque tienen que caminar por la carretera por la que van los camiones que llegan a Valdemingómez'.
Difícil escolarización Han afirmado que 'las administraciones dificultan la escolarización de los niños. Ponen muchas trabas para los trámites burocráticos, como el empadronamiento', ha indicado Jorge Fernández. Cuando llueve, no pueden ir al colegio porque el autobús no puede pasar por el barro. A todo ello se unen las deficientes condiciones higiénico-sanitarias y la escasez de ropa. 'Aún así hay 70 que van al 'cole' y dentro de poco irán otros 30'.
Muchos no tienen tarjeta sanitaria y disponen de un médico y un ATS para atender a todos los habitantes de la Cañada: 40.000 personas. La mayoría lleva viviendo poco más de un año en la zona, anexa al campamento para nómadas del Este abierto hace más de un lustro para facilitar su integración y que la Comunidad cerró en junio.
Del 'Gallinero' eran siete de las familias afectadas por una orden de desalojo que el juez paralizó en septiembre al entender que no tenían otro lugar donde vivir.