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Dos polizones argelinos arriban al puerto de Santurtzi y uno se hiere en el brazo para evitar la expulsión


Se llama Mohammed, nació en Argelia y en la tarde de ayer se desgarró el brazo con una botella cuando la Policía desbarató su principal baza para entrar en el país. El joven, que acababa de llegar como polizón a Santurtzi a bordo de un barco que había partido de Casablanca (Marruecos), dijo a las autoridades portuarias que era menor, con lo que habría podido desembarcar para ingresar en el centro de acogida de la Diputación en Loiu.


Sin embargo, los planes de Mohammed se desvanecieron cuando los agentes comprobaron -mediante el cotejo de sus huellas dactilares- que no era la primera vez que recalaba en Santurtzi. El Ministerio de Interior tenía en su poder información suya y en una ficha constaba que realmente no tenía la edad que declaraba, según confirmaron fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Vizcaya. Fue entonces cuando el joven cogió un vidrio y comenzó a autolesionarse en su brazo izquierdo.

Mejor suerte corrió otro joven argelino que le acompañaba en su particular singladura de más de 1.700 kilómetros, ambos escondidos en la bodega del buque 'Anna Stevns', con bandera del país caribeño de Antigua y Barbuda. Un forense certificó mediante un análisis antropométrico que este polizón aún no había cumplido los 18 años. Por este motivo, su tutela pasará ahora a manos de la institución foral.

Mohammed, por su parte, abandonó el barco recostado en una camilla. Una ambulancia de la DYA le esperaba en el muelle para trasladarle al Hospital de Cruces con heridas de pronóstico reservado. Al parecer, la Subdelegación del Gobierno 'sopesa seriamente -hay un 95 por ciento de posibilidades, precisaron- permitir su entrada en suelo español por razones humanitarias', lo cual no significa necesariamente que se le vaya a conceder el asilo, un derecho que aún no ha reclamado. Lo que sí es cierto es que su permanencia en el centro médico podría propiciar que el barco zarpe hoy sin él.

El presidente en Euskadi de la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR), Javier Galparsoro, aseguró a este diario que las autoridades españolas deberían permitir a Mohammed permanecer en Euskadi y no embarcarlo de nuevo en el carguero. 'En principio, el buque debería seguir su camino -tenía como destino la ciudad iraquí de Iskandariya- y no esperar a que se resuelva su previsible solicitud de asilo', aseguró el abogado.

Una vez iniciados, los trámites suelen tardar unos siete días. En caso de ser denegada la petición, los polizones pasarían a una situación legal de retorno, lo que implicaría su repatriación. 'Desde CEAR trataremos de ayudar a Mohammed', anunció Javier Galparsoro.

Terra Actualidad - VMT

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