La policía sofoca una media de tres peleas cada fin de semana en Málaga
Puede ser una mirada malintencionada -o quizá mal entendida- a la novia de otro. A veces un pisotón o un simple codazo. Pero siempre coincide la chulería, el descaro y la falta de sentido común. Y al final llegan a las manos. La Policía Nacional sofoca una media de tres reyertas cada fin de semana en las zonas de la movida, según informaron fuentes oficiales.
Aunque la policía sostiene que no se ha detectado la presencia de pandillas, más o menos organizadas, que salgan en busca de bronca, lo cierto es que en muchos grupos de jóvenes existen las llamadas malas hierbas. Y, a veces, como ocurrió el sábado 23 de abril, acaban viéndose las caras. 'Tras las copas del botellón, algunos se vuelven más agresivos y van provocando', comenta un funcionario de la Comisaría del distrito Centro, que desde hace tres años saca a la calle servicios especiales para la movida.
Las reyertas vinculadas a la juerga nocturna siguen siendo completamente imprevisibles. No suelen ser premeditadas. Sin embargo, la multitudinaria reyerta de La Malagueta, en la que se enfrentaron dos pandillas -'Los raperos' y 'Los paleños'- venía de una cita anterior, cuya revancha se trasladó a este fin de semana. El despliegue policía evitó males mayores.
Los escenarios de las otras peleas, las de altas horas de la madrugada, suelen ser las puertas de las discotecas. De hecho, hace aproximadamente un mes, se produjo una trifulca importante en la calle Niño de Guevara, en la que un grupo de individuos subsaharianos, armados con un bate de béisbol y 'sprays' de autodefensa, se enfrentó a los porteros de una discoteca. Un empleado del bar recibió un fuerte golpe en la cabeza, y al menos cuatro policías precisaron asistencia sanitaria tras reducir a los agresores. Hubo tres detenidos.
En el entorno de una discoteca del Centro se han producido tres conatos de reyerta en fin de semana. Los protagonistas, en todos los casos, fueron jóvenes de una pandilla de El Palo que iba en busca de un individuo al que, al parecer, aún no han encontrado.
Los pocos grupos organizados que se mueven por los barrios frecuentan zonas concretas. Cotos privados, como la esquina Cánovas del Castillo (el de 'Los paleños') o la plaza de la Marina ('Los raperos'). Agentes del distrito Centro desmantelaron semanas atrás el asentamiento -habían construido una especie de cabaña- de otra pandilla en la calle Agua. En la actuación policial, se intervinieron porras, cadenas, navajas y pequeñas cantidades de estupefacientes para consumo propio.
No ha sido un caso aislado. En la plaza de los Cristos, los agentes tuvieron que desalojar a otro grupo de jóvenes que había instalado allí su cuartel de operaciones y que insultaban a dos homosexuales que viven en la zona, además de destrozar al mobiliario urbano.
Los ejemplos más recientes sirven para ilustrar unas estadísticas que, a su vez, dibujan un nuevo perfil de violencia juvenil en las calles. Según los datos de la Policía Local, en 2004 se formularon diligencias sobre medio millar de riñas tumultuarias, que se saldaron con otros tantos detenidos.