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'Me hubiera gustado ser alcalde de Málaga' afirma el rector de la Universidad Internacional de Andalucía


A José María Martín Delgado sólo le quedan unos días como rector de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), donde le sustituirá Juan Manuel Suárez Japón. Tras haber puesto en marcha este proyecto, vuelve a sus orígenes, a la Facultad de Derecho de Málaga, y a reencontrarse intensamente con su ciudad.



-Se ha acostumbrado ya a que le llamen ex rector de la UNIA.

-Ex rector todavía no me llaman porque aún estoy en funciones. Es curioso, pero estoy más acostumbrado a que me llamen rector a que me digan ex rector. Desde que fui rector de la Universidad de Málaga, en 1984, hasta el día de hoy, sólo he dejado de ser rector dos años.

-Tras casi nueve años como máximo responsable de la Universidad Internacional se va, ¿por qué?

-Me voy porque ya se han cumplido los dos mandatos por los que fui nombrado y creo que ya son suficientes. Si uno siguiera en los cargos hasta que cumpliera todos los programas y los proyectos que tiene, entonces no se iría nunca.

-¿De qué se siente más satisfecho de estos años dedicados a la UNIA?

-El proyecto de la UNIA es un proyecto colectivo en cuanto a su definición y un proyecto cooperativo en cuanto a su desarrollo, en el que algunas personas hemos contribuido a definirlo y muchas más a realizarlo. En ese tránsito he tenido la suerte de encontrar y colaborar con personas extraordinarias y las vivencias que he tenido han sido estupendas.

-¿Cuál es la espina con la que se va y que sigue clavada?

-Lo que no he conseguido ha sido consolidar la sede en Sevilla y no poder asistir a la inauguración como rector de la sede en Málaga, que va a ser una sede puntera y muy importante en investigación, difusión, formación y también producción de materiales educativos y las nuevas tecnologías.

-Ahora vuelve a la cátedra de Derecho Financiero y Tributario de la Facultad de Derecho. ¿Se sentirá extraño después de tantos años alejado de las aulas?

-Yo creo que no. He estado alejado de las aulas, pero he seguido vinculado a la universidad, donde me encuentro como en mi casa. Comprendo que habrá que ponerse al día y retomar esa relación profesor-alumno.

-Participó usted en los primeros años de la UMA y después de la UNIA, ¿le gustan los retos?

-Sí. A mí, en general, me gustan los grandes proyectos. Me gusta trabajar en proyectos que tengan ideas, valores y sean trascendentes a la sociedad en su conjunto.

-La política siempre ha sido un campo en el que le ha gustado moverse, ¿se dedicará a ella?

-Yo, por mi composición personal, mi ideología y mi forma de ser, soy una persona preocupada por los asuntos colectivos y no permanezco indiferente ante las cosas que pasan en mi entorno. Por tanto, alguna participación tendré, sin que por eso tenga que decir que vaya a ocupar un cargo. Es una actitud como ciudadano, que debe participar en la vida de su ciudad.

-Sin embargo, su nombre se ha barajado en alguna ocasión como candidato a la Alcaldía de Málaga. ¿Se ha quedado con las ganas de ser alcalde de su ciudad?

-Soy una persona recurrente. Cada vez que ha habido unas elecciones municipales se ha hablado de mí para la Alcaldía. En primer lugar, tengo que decir que para cualquier ciudadano ser alcalde de su ciudad es un orgullo y una aspiración legítima de todo el mundo. En ese sentido, a mí me hubiera gustado, en su día, haber sido alcalde de esta ciudad y trabajar por ella. Ahora bien, para trabajar por tu ciudad no hace falta ser alcalde.

-Usted conoce bastante bien el PSOE de Málaga ¿cómo lo ve actualmente?

-El PSOE está viviendo una etapa de serenidad. No hay problemas internos en el partido, el funcionamiento es ordinario y normal internamente y tiene una presencia social muy viva. Además, está haciendo una magnífica oposición en el Ayuntamiento, con lo difícil que eso es, y en la Diputación está haciendo una brillante gestión..

-Trabajó usted muy estrechamente con José Asenjo, ahora apartado de la primera línea política.

-José Asenjo ha sido de los políticos más importantes que ha tenido Málaga y es un referente para el PSOE. Él decidió voluntariamente alejarse de la primera fila política, pero es una persona con una coherencia ideológica, unas fuertes convicciones políticas y es un activo que el partido tiene.

-Sus obligaciones le han obligado a estar fuera de Málaga algunos años, ¿cómo ve la ciudad?

-Málaga es una ciudad pujante, con una gran fuerza y un gran desarrollo. Quizás tenga que controlar más la dirección de algunos asuntos, sobre todo, tiene que cuidar el urbanismo y definir con más claridad cuáles son sus grandes proyectos. Esta ciudad no se puede permitir el lujo de haber tenido paralizado el Plan del Puerto tantos años por indecisiones sobre su contenido. Y cada vez que hay un proyecto para la ciudad, viene rodeado de un conjunto de polémicas extemporáneas o artificiales que acaban retrasándolo y eso es una pena. A pesar de todo, tiene una pujanza y una fuerza en su propio desarrollo que, ni incluso estos inconvenientes paran el desarrollo de la ciudad.

-Ahora empieza una nueva vida para usted en todos los ámbitos.

-Sí. El día que tome posesión el nuevo rector será para mí el primer día del resto de mi vida y tendré que recomponer mi situación: volveré a la Universidad, retomaré mis asuntos profesionales en el despacho de abogados y me incorporaré más intensamente a la vida pública de esta ciudad.

Terra Actualidad - Vocento/VMT

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