En un intento por desafiar la dominación cultural occidental, la televisión iraní está produciendo y exportando dibujos animados islámicos.
Una de las series para niños muestra las vidas de los mártires de la revolución islámica.
"Mártir Bahonar", por ejemplo, representa la vida de un futuro primer ministro, de quien se muestra su infancia, sus estudios del Corán, cuando se convierte en clérigo y su muerte en un ataque con bomba tras la revolución de 1979.
También hay una película llamada Ashurian, que cuenta la historia de imán Hussein, un mártir reverenciado por los musulmanes chiitas.
Otro dibujo animado, "Los Hijos de al-Rashid", enseña la visión iraní del conflicto palestino. En él se ve a un gordo comandante militar israelí con un obsequioso informante árabe, hablando sobre la posibilidad de interrogar a niños.
Revolución islámica
Abiertamente político Estas series de dibujos animados son hechas por Producciones Saba, una compañía de la televisión estatal iraní.
Sin embargo, no todos los productos de este tipo en Irán son tan abiertamente políticos.
Algunos simplemente reflejan las realidades de la vida diaria: abuelas vistiendo el tradicional chador, niñas con pañoletas, jardines persas tradicionales y té servido de samovares.
Es un mundo completamente distinto al de los centros comerciales y la vida en los suburbios estadounidenses que muestran muchos de los dibujos animados de Walt Disney.
"Esta clase de animación tiene mucho potencial para el intercambio de culturas y civilizaciones", asegura Behrouz Yaghmaian, quien dirige una compañía privada que suministra este tipo de series a la TV iraní.
"Hemos hecho dibujos animados basados en el folclore iraní y ahora estamos trabajando en una película sobre un mito de Irán", reveló.
La oficina de Yaghmaian está repleta de jóvenes detrás de pantallas de computadores dando los últimos retoques a la nueva serie, basada en las vidas de los profetas del Islam, muchos de ellos figuras del Viejo Testamento como Noé.
Irán ya utilizó los dibujos para cuidar el medio ambiente, promover el cuidado en las carreteras y ahora para estimular la participación electoral.
Mensaje social Algunas de las series han sido vendidas a Turquía. Sin embargo, los países árabes no quieren adquirirlas porque muestran los rostros de los profetas, algo que ofende a la mayoría de los musulmanes sunitas.
"La animación tiene otros propósitos además del entretenimiento", dice Yaghmain, quien está convencido de que los dibujos animados son un buen vehículo para mensajes culturales y sociales.
Irán los ha utilizado para difundir mensajes sobre el medio ambiente, para promover el cuidado en las carreteras y ahora se van a usar para invitar a los iraníes a votar masivamente en las próximas elecciones presidenciales.
Y aunque los temas pueden ser diferentes a los de las series animadas que se hacen en Occidente, las técnicas son casi las mismas.
"Cuando se trata de la animación básica, como hacer que los caracteres se muevan, copiamos las películas clásicas de Disney", dice el dibujante Shahram Kharazmi.
Él dice que aprendió movimientos de cámara de dibujos animados japoneses. "Trato de no depender de ninguno, sino de inspirarme en ambos", indica.
Kharazmi espera que algún día las técnicas sean lo suficientemente sofisticadas para inspirarse en las pinturas miniatura de Irán y crear algo que sea moderno pero a tono con el pasado.
Frances Harrison, BBC Teherán (Cortesía BBC Mundo)