Los bomberos de Nueva York salvaron 25.000 vidas en el 11-S
El responsable del '911 Program' de la Brigada contra Incendios de Nueva York, Stephan Hittmann, afirmó hoy en Cuenca que la actuación de los bomberos neoyorquinos con motivo de los atentados del 11 de septiembre de 2001 fue 'la mejor que pudieron' tener, ya que consiguieron salvar 25.000 vidas.
Hittmann, que habló sobre los atentados en el 'VII Congreso de Servicios de Emergencia' que se ha celebrado en Cuenca, aseguró que en las circunstancias en las que tuvieron que trabajar los bomberos de Nueva York su actuación fue la mejor posible, ya que hay que tener en cuenta que la estructura de los edificios de las 'Torres Gemelas' no era la adecuada.
Indicó que la estructura de acero se funde a unos mil grados Fahrenheit y, sin embargo, el combustible de los aviones que se estrellaron contra las torres alcanzó temperaturas de hasta 2.000 grados Fahrenheit lo que provocó que los dos edificios se calcinaran por completo en el lugar de los impactos.
En todo caso, ha sido la intervención más grande de los bomberos de Nueva York, en la que murieron 343 de los integrantes del cuerpo de los que 89 eran oficiales superiores, mientras que otros 186 resultaron heridos, señaló Hittmann.
Su sacrificio permitió que aunque en los atentados murieran 2.900 civiles se pudieran salvar de la muerte otras 25.000 personas, destacó el responsable del '911 Program', que manifestó que 'el 11-S fuimos testigos de imágenes de horror y de heroísmo que nos acompañarán para siempre'.
Asimismo, indicó que en el departamento de bomberos de Nueva York trabajan más de 15.000 personas -contando los servicios asistenciales- distribuidas en 350 compañías, de las que más de cien acudieron al lugar de los atentados, mientras que el resto estuvieron 'semanas y semanas dejándose la piel' en la zona.
Por otra parte, Hittmann explicó que los bomberos que vivieron desde más cerca la catástrofe sufrieron lo que se denomina 'estrés de desastre crítico' y la gran mayoría se tuvo que retirar, mientras que aún hay cientos que están bajo tratamiento por desórdenes postraumáticos.
No obstante, puntualizó que los efectos psicológicos no sólo afectaron a los bomberos, si no también a policías, personal médico y en general a los habitantes de la ciudad 'que quedaron traumatizados por la experiencia, que mejor o peor es algo que siempre llevarán dentro y siempre llevarán consigo'.