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Nacional


Los militares acusados de malograr un huevo de águila dicen que no sabían que las maniobras afectaran a la incubación


Los tres mandos militares acusados por la Asociación para la Defensa del Valle de Lozoya y la Sierra de Madrid de provocar la pérdida de un polluelo de águila imperial ibérica al realizar unas maniobras militares en abril de 2002 a 300 metros del nido aseguraron hoy no saber que con sus actuaciones en la zona perjudicaban la incubación del huevo.


La acusación particular solicita dos años de prisión o una multa de 7.200 euros para el coronel José Ignacio A.G. y los capitanes Maximiliano M. y César E.Q., que fueron enjuiciados hoy por estos hechos en el Juzgado de lo Penal número 19 de Madrid.

En la vista oral, el coronel José Ignacio A.G., responsable de delimitar las acciones que se realizaban en el campo de tiro de El Palancar, en Hoyo de Manzanares, relató que del 8 al 12 de abril de 2002 se realizaron en dicho área unas prácticas de la Escuela de Ingenieros. Aclaró que desde el primer momento dio la orden a los capitanes encargados de las maniobras de no traspasar el cortafuegos, con el fin de no molestar a un águila imperial que había construido su nido en la zona.

'Las maniobras comenzaron el lunes y no hubo indicación del biólogo de la Comunidad de Madrid de que se estaba molestando al animal hasta el jueves, día en que recibí un fax de la Comunidad en el que se reclamaba que era necesario parar las prácticas', aseguró el acusado, quien explicó que en ocasiones anteriores, esa misma pareja de águilas había criado a pesar del tráfico de vehículos militares por el terreno.

NO PONÍAN EN PELIGRO EL HUEVO

Por su parte, los capitanes Maximiliano M. y César E.Q. coincidieron en señalar en su testimonio que 'en ningún momento' se les manifestó que sus actuaciones pusieran en peligro el huevo ni que por ello tuvieran que abandonar la zona.

'Yo sabía que estaba allí el nido porque me informó de ello el coronel, pero yo concretamente no lo vi. El biólogo nunca nos dijo que estábamos molestando a los animales en su período de incubación', expuso Maximiliano M.

En su turno de declaración, los agentes forestales adscritos a la zona pusieron de manifiesto que con anterioridad a este incidente, el coronel solía acotar la zona en la que se encontraba el nido para advertir que era un terreno protegido. Asimismo, relataron que las maniobras militares se estaban realizando a 300 metros de la ubicación del nido y aclararon que existía riesgo de perder el huevo porque las actuaciones se estaban realizando en período de incubación.

NO IBAN A SUSPENDER LAS MANIOBRAS

La acusación particular también propuso como testigo en la causa a Roberto S.M., el técnico de Medio Ambiente para el seguimiento del águila imperial ibérica en la Comunidad de Madrid, quien mantuvo que el día 11 de abril habló con el coronel para comentarle el problema que existía con la pareja de aves.

'Le comuniqué al coronel que las águilas corrían el riego de perder a la cría debido a que, con el ruido de las maniobras, abandonaban cada dos por tres el nido en época de incubación. Él me contestó que las maniobras llevaban dos meses programadas y que por este problema no se iban a suspender', indicó.

Finalmente, aseveró que día 6 de mayo miembros de la Consejería de Medio Ambiente tuvieron que recoger el huevo del nido porque los adultos lo habían abandonado, al tiempo que precisó que días después del 12 de abril, fecha en que concluyeron las maniobras, aún se incubaba el huevo.

El juicio a estos tres mandos militares continuará el próximo 16 de junio a las 11.00 horas en el Juzgado 19 de lo Penal con las pruebas periciales.



Terra Actualidad - Europa Press

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