Paleontólogos hallan asentamientos humanos de 2 millones años en el Magreb
Un equipo de paleontólogos encabezado por Eudald Carbonell y Robert Sala ha anunciado hoy que su campaña de excavaciones en Argelia les ha permitido concluir que existían asentamientos en el Magreb desde hace más de 2 millones de años, lo que podría significar que la evolución humana no se hubiera iniciado sólo en el Africa Oriental.
Este equipo, formado por los doctores Eudald Carbonell, Robert Sala, Carlos Díez, Josep Vallverdú y Gerard Campeny, pertenece al Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y ha estado excavando en diversos yacimientos situados en una franja costera a la derecha de la desembocadura del río Cheliff, a unos 300 kilómetros de Argel.
Durante los trabajos iniciales de los arqueólogos, efectuados en la primera mitad de mayo, se han hallado algunos conjuntos de herramientas de la edad de piedra, lo que permitirá 'reconstruir el origen y la evolución de la población prehistórica en el norte del Magreb', según ha informado el Departamento de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información.
Los científicos han explicado que Argelia es uno de los 'puntos calientes' para conocer la evolución biológica anterior al género homo y las adaptaciones humanas durante el período del pleistoceno.
Según este equipo de paleontólogos, existe presencia humana en la zona desde hace al menos 2.300.000 años, y sucesivas campañas podrían hallar vestigios de esta presencia aún más antiguos.
Otras conclusiones de esta primera fase de excavaciones, según los investigadores, son que el poblamiento del sur de Europa pudo haberse producido desde el norte de Africa.
Estos resultados, junto con los de profesionales del Instituto Catalán de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) que trabajan en el sur de la península Ibérica, podrían confirmar esta hipótesis, frente a las que defienden que Europa fue poblada por homínidos procedentes del continente asiático.
El proyecto en el que participa el IPHES se enmarca en el convenio de colaboración firmado en 1998 entre la Universidad Rovira i Virgili y la Universidad de Argelia, institución que inició las investigaciones en la zona, y cuenta con una aportación de 6.000 euros del Departamento de Universidades e Investigación de la Generalitat.