Nacido en Bilbao, José Antonio Zarzalejos es abogado y periodista. Ha sido letrado jefe del servicio jurídico de la Diputación Foral de Navarra, director de El correo de Bilbao, director editorial del Grupo Correo y director de ABC. Actualmente es secretario general de Vocento, empresa editora, entre otras, de las cabeceras de las que fue director.
Título: Contra la secesión vasca
Autor: José Antonio Zarzalejos
Editorial Planeta
ISBN: 8408059106
180 pgs
Reconoce el propio Zarzalejos que escribir este ensayo era “una necesidad vital”, y lo define como la destilación de una larga trayectoria intelectual, periodística y personal dedicada, tanto por las circunstancias vitales como por las profesionales, al examen del denominado conflicto vasco. “Ha llegado el momento de evitar que una amenaza de secesión arrebate el alma colectiva de la sociedad española y nos sumerja en una nueva crisis de identidad. En este momento de la historia no nos toca ceder ni un ápice más. Porque hacerlo podría ser el fin de la Nación que es la patria de las libertades”.
Con libertad, independencia y claridad, y también con valentía, Zarzalejos reflexiona sobre la naturaleza del nacionalismo vasco y su origen, para explicar, en parte, por qué hemos llegado hasta aquí. Ya en el capítulo primero, Del caserío Larrazábal al palacio de Ajuria Enea, dice: “La mejor arma del nacionalismo vasco siempre ha sido su capacidad de inventiva. En realidad, todas las tesis que sustentan la certeza de este movimiento popular articulado en 1895 por Sabino Policarpo Arana y Goiri en un partido político, el PNV, carecen de posibilidad alguna de objetivación”.
En un libro poco conocido de José María de Areilza, alcalde de Bilbao en 1937, se describe el momento fundacional del nacionalismo, que José Antonio Zarzalejos recoge: “En junio de 1893, Sabino Arana se reúne en Begoña, a merendar con una veintena de amigos (porque fieles a la tradición vascongada, la buena mesa jalona inevitablemente la efemérides de su biografía) y al término del ágape pronuncia un discurso apretado, sentimental y mesiánico que es su manifiesto inicial al País. Quiere poner en marcha un movimiento político que se proponga como meta la independencia de Vizcaya, retornándola así a su primitivo estado de libertad”. Y continúa: “Los comensales del caserío Larrazábal –carlistas, integristas, fueristas- se quedan estupefactos y ni siquiera aplauden al terminar. Era un planteamiento nuevo, distinto, del problema; tan radical, tan poco realista, que allí mismo le abandonan gran número de sus amigos por considerar ese camino vía cerrada y callejón sin salida”.
Recomendado para interesados en el debate acerca de la identidad nacional. La clave: El origen del nacionalismo vasco. Lo mejor: Define sin tapujos cuál es su postura ante el Plan Ibarretxe. Lo peor: ¿Tendrá fin algún día este asunto?
La inventiva y con ella la transformación del mito en historia ha propiciado la impostura, entre las más recientes, la de demostrar que los nacionalistas vascos estuvieron los primeros en la oposición al franquismo para enmascarar un “pragmatismo colaboracionista” del que “en muchos casos hizo gala el nacionalismo vasco” durante aquel régimen. En este “viaje a las entrañas del País Vasco”, el autor analiza con rigor el inconstitucional Plan Ibarretxe y la relación del PNV con ETA.“Sean cuales fueren los contenidos pretendidos en una nueva estructuración territorial de España, el nacionalismo vasco jamás se dará por satisfecho porque la insatisfacción es un elemento definidor, ideológico, del nacionalismo, de tal forma que pretender complacerle es un esfuerzo por completo estéril (...) Al nacionalismo sólo le vale el todo o nada que es, justamente, la negación de la política” (...) De hecho lo que ahora es el País Vasco no deja de ser una cierta ficción”.