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La consejera puso como ejemplo de esa saturación el que en ocasiones ha sido necesario comprar camas y colchones un sábado. En la actualidad, son 1.045 los menores extranjeros tutelados por la Junta, que ha activado desde la Dirección General de Infancia y Familias un plan de emergencia para afrontar la situación, explicó a los periodistas la directora de ese área, Carmen Belinchón, antes de participar en el Congreso Extraordinario de la Asociación de Educación Infantil de Andalucía (ACEIA) que se celebra en Granada. En estos momentos, por encima de su capacidad de acogida están los dos centros de Granada, que se encuentran al doble de su capacidad al estar atendiendo a 83 menores, los de Málaga y Cádiz. De los 20 menores llegados ayer a las costas granadina, malagueña y almeriense en cuatro pateras con 196 inmigrantes a bordo, la Junta ya ha confirmado que quince de ellos lo son, mientras que a los cinco restantes aún no se les ha practicado las pruebas oseométricas. En los cinco primeros meses del año, del 1 de enero al 31 de mayo, los centros andaluces han atendido a 1.058 menores extranjeros no acompañados, de los que 486 ya estaban acogidos y el resto se corresponden con últimos ingresos de inmigrantes llegados a las costas. Eso supone, respecto al mismo periodo del año pasado, un incremento del 80 por ciento respecto a la atención prestada, y del 72,8 por ciento en cuanto a los nuevos ingresos, según la Junta. Por provincias, del 1 de enero al 31 de mayo, los centros de Cádiz han registrado 149 ingresos de menores extranjeros frente a los 65 del mismo periodo del año anterior, seguidos de los de Granada (139 frente a 73 en 2004); Málaga (102 frente a 83); Almería (64 frente a 41); Sevilla (57 frente a 35); Córdoba (27 frente a 5); Huelva (24 frente a 12) y Jaén (20 frente a 13). Junto al aumento de los ingresos, la Junta ha detectado una disminución de la edad de los menores llegados en patera, que son ahora en su mayoría de entre 11 y 14 años, y la introducción de nuevos 'perfiles' de llegada. Habitualmente, explicó Belinchón, el perfil del menor extranjero, era el de un magrebí, si bien de un tiempo a esta parte se está produciendo la llegada de inmigrantes que hablan dialectos como el bereber, lo que dificulta el entendimiento con el mediador cultural.
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